Una discusión callejera por una frase obscena derivó en una violenta secuencia que casi termina en tragedia. Siete años después de aquel episodio ocurrido en Billinghurst, partido de San Martín, la Policía Federal Argentina logró detener al principal acusado de un brutal ataque por el que permanecía prófugo desde 2018.
El hombre, de 28 años, tenía un pedido de captura vigente por el delito de homicidio en grado de tentativa y fue arrestado en Villa Ballester tras una investigación de la División Homicidios del Departamento Federal de Investigaciones (DFI).
Según la reconstrucción del caso, todo comenzó con una pelea a golpes de puño en plena vía pública. El conflicto se desató luego de que el ahora detenido realizara comentarios obscenos sobre la hermana de la víctima, lo que provocó la reacción inmediata del joven agredido.
Lo que parecía una pelea callejera terminó escalando en pocos minutos.

Tras el enfrentamiento inicial, el agresor abandonó la escena a bordo de su vehículo. Sin embargo, lejos de dar por terminado el conflicto, regresó poco después acompañado por otros dos hombres hasta la intersección de Eva Perón y José Hernández, donde se encontraba la víctima.
De acuerdo con la investigación, allí comenzó una verdadera emboscada. El acusado y sus acompañantes atacaron al joven a piedrazos y ladrillazos, golpeándolo brutalmente en la cabeza.
El impacto fue devastador. La víctima cayó inconsciente y comenzó a convulsionar en plena calle, por lo que debió ser trasladada de urgencia a un hospital de la zona.
Los médicos lograron estabilizarlo y salvarle la vida, un desenlace que resultó clave para que la causa quedara encuadrada como tentativa de homicidio y no como homicidio consumado.
Tras el ataque, el agresor volvió a escapar y se mantuvo prófugo durante años.
Con el correr del tiempo, y ante la falta de datos concretos sobre su paradero, el Juzgado de Garantías N°4 de San Martín, a cargo de Alberto Ramón Brizuela, ordenó profundizar su búsqueda.
La investigación quedó en manos de la UFI N°5 de San Martín, dirigida por el fiscal Ignacio Manuel Correa, junto con efectivos de la Policía Federal.
Durante meses, los investigadores combinaron análisis de datos, ciberpatrullaje en redes sociales y tareas de campo hasta detectar una pista inesperada: el prófugo utilizaba una cuenta asociada a una dirección IP ubicada en Villa Ballester para operar en una aplicación de compra y venta online. Desde ese perfil ofrecía un automóvil particular.
Ese rastro digital permitió reconstruir movimientos y localizar la zona de influencia del sospechoso. Con autorización judicial, los agentes montaron un operativo encubierto de vigilancia que finalmente permitió identificarlo.
La detención se concretó en las inmediaciones de Lamadrid al 2200, en plena vía pública.