Lo que para cualquier otra persona habría pasado inadvertido, para él fue una señal inequívoca. Una pequeña marca blanca hecha con liquid paper sobre una rueda bastó para que un hombre reconociera, entre decenas de publicaciones de venta online, partes de la motocicleta que le habían robado tiempo atrás. Ese detalle, sumado a otros rastros mínimos, terminó siendo la pieza que permitió reactivar la investigación y, años después, atrapar a un prófugo.
La Policía Federal Argentina detuvo en Lanús a un hombre de 27 años que tenía pedido de captura por integrar una banda dedicada al robo de motos y comercialización ilegal de autopartes. El sospechoso estaba imputado por encubrimiento agravado por el ánimo de lucro y se había fugado antes del inicio del juicio oral.
La causa se había originado tras el robo de una motocicleta bajo la modalidad a mano armada, cuando un grupo de delincuentes interceptó a la víctima y le sustrajo el rodado.
Tiempo después del robo, la propia víctima navegaba en una reconocida plataforma de compra y venta online cuando detectó una publicación que le llamó la atención. Entre las piezas ofrecidas reconoció un juego de ruedas que, según aseguró, pertenecía a su moto.
La certeza no surgió por una simple intuición. El hombre advirtió una pequeña marca blanca que él mismo había realizado con liquid paper y que funcionó como primera señal de alarma.
A partir de allí profundizó la revisión del resto de las publicaciones. Según la investigación, el vendedor le envió fotos de otras autopartes y nuevos detalles reforzaron la sospecha: los plásticos del guardabarros, el tanque y, especialmente, un rayón idéntico al de su vehículo.
También identificó una modificación artesanal imposible de confundir: una funda confeccionada por un tapicero y asegurada con grampas, una característica singular que terminó de convencerlo de que se trataba de su motocicleta desarmada.
Con todos esos elementos, radicó la denuncia ante la Justicia.
Gracias a la información aportada por la víctima, los investigadores lograron identificar al sospechoso y avanzaron con el proceso judicial hasta elevar la causa a juicio.
Sin embargo, cuando fue convocado para comparecer ante el tribunal oral, el acusado desapareció.
Ante su fuga, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo de Matías Ariel Buenaventura, encomendó a la División Búsqueda de Prófugos de la PFA su localización.
Los agentes realizaron tareas de inteligencia y seguimiento hasta determinar que el imputado podría estar oculto en una vivienda del partido bonaerense de Lanús.
Con autorización judicial, montaron un operativo encubierto en las inmediaciones del domicilio y, tras varias horas de vigilancia, identificaron a un hombre con rasgos coincidentes con los del prófugo.
La detención se concretó finalmente en la vía pública, sobre la calle Hernandarias al 4500.
Así, una pista tan diminuta como una mancha de corrector blanco terminó siendo decisiva para cerrar el círculo sobre un acusado que había logrado eludir a la Justicia.