04/07/2026 - Edición Nº1243

Judiciales

Femicidio en Pueblo Andino

Una cámara, un celular y una cita secreta: cómo reconstruyeron el femicidio de Vanesa Zambrana

04/07/2026 | La Fiscalía pidió prisión perpetua para Aníbal “Tati” Ortega, acusado de asesinar de un disparo en la nuca a la exbombera de 41 años. La investigación logró desarmar el misterio inicial a partir de imágenes de vigilancia, peritajes balísticos y el rastro digital del teléfono de la víctima.



Durante varias horas, la desaparición de Vanesa Zambrana pareció otro caso rodeado de incertidumbre. La exbombera voluntaria de 41 años, madre de tres hijos, había salido a caminar por Pueblo Andino al caer la tarde y nunca regresó a su casa. Doce horas después, su cuerpo apareció cerca de la costa del Carcarañá, con un disparo en la nuca. Lo que al principio fue un misterio comenzó a ordenarse con tres piezas clave: una cámara de seguridad, un celular y una cita secreta.

Ahora, a casi tres años del crimen, la Fiscalía pidió prisión perpetua para Aníbal “Tati” Ortega, el instalador de alarmas acusado de haber citado a la mujer para matarla y luego escapar con su teléfono celular.

Según el diario La Capital de Rosario, El pedido fue formulado por el fiscal Maximiliano Nicosia Herrero durante la audiencia preliminar al juicio realizada en los tribunales de San Lorenzo, donde acusó a Ortega por homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género, figura que prevé como única pena la prisión perpetua.

La noche en que Vanesa salió a caminar

La reconstrucción fiscal ubica el inicio de la secuencia el 26 de noviembre de 2023. Esa tarde, Zambrana salió de su casa, en el barrio Quebradas de Andino, para caminar como solía hacerlo. Su marido se retiró más tarde a trabajar a la central termoeléctrica de Timbúes, mientras sus hijos quedaron en la vivienda.

Con el correr de las horas, la ausencia comenzó a inquietar a la familia. Los llamados al celular no daban respuestas y un detalle llamó la atención de su esposo: la cuenta de WhatsApp de Vanesa ya no mostraba su foto de perfil.

La denuncia por averiguación de paradero se activó esa misma noche. Pero la búsqueda terminó de la peor manera: a la mañana siguiente, el cuerpo de la mujer fue hallado a unas treinta cuadras de su casa, en la plaza Balcón del Río, dentro del triángulo delimitado por las calles Serodino, Maciel y el río Carcarañá.

La escena ya ofrecía una pista inquietante. A Vanesa no le faltaban sus pertenencias personales, salvo una: su teléfono celular.

Cámaras, chats y el rastro del celular

Con el avance de la investigación, el halo de misterio comenzó a desmoronarse.

Las cámaras de seguridad fueron decisivas. Una de ellas captó a Vanesa caminando junto a Ortega en la plaza minutos antes del crimen. Otra lo registró abandonando la zona cerca de media hora después, ya sin la víctima y con su celular en su poder.

Para la Fiscalía, esa secuencia fue central para reconstruir la mecánica del femicidio.

Según la acusación, Ortega —quien mantenía una relación sentimental con Zambrana— la citó para “hablar” y aclarar el vínculo. La condujo por un estrecho sendero dentro de un cañaveral, le indicó que caminara delante de él y, aprovechando su estado de indefensión, extrajo un revólver calibre .38 de una bandolera.

Entonces disparó dos veces por la espalda. Uno de los proyectiles ingresó a la altura de la nuca y causó la muerte. El otro impactó en la cabeza y quedó atrapado entre el cabello de la víctima.

El móvil, según la acusación, también empezó a delinearse con el análisis de conversaciones recuperadas de redes sociales. Los chats muestran que Zambrana le exigía definiciones sobre la relación. Para el fiscal, Ortega interpretó esa presión como una situación que quería cortar de forma definitiva y brutal.

El celular de Vanesa aportó otro dato clave: siguió registrando actividad tras el crimen mientras se desplazaba por distintas localidades del cordón industrial. Finalmente dejó de emitir señal en la zona de Alberdi, en Rosario.

Tres días después, la policía detuvo a Ortega en Ybarlucea. Llevaba consigo un revólver calibre .38 Special, arma que, según la investigación, fue la utilizada para cometer el crimen. En su vivienda también secuestraron el celular de la víctima, además de armas, municiones y otros elementos de interés.

Con esas pruebas, la Fiscalía sostiene que el caso ya dejó de ser un enigma: detrás de aquella caminata al atardecer no hubo azar ni un ataque al voleo, sino una emboscada cuidadosamente preparada. Ahora será un tribunal el que determine si Ortega fue, efectivamente, el autor del femicidio de Vanesa Zambrana.