03/07/2026 - Edición Nº1242

Sociedad


Historias reales

Una decisión puede salvar una vida: el mensaje de Hernán tras una tragedia

03/07/2026 | Perdió a su hermano en un siniestro vial provocado por un conductor alcoholizado. Cómo transformó el dolor en un mensaje de concientización.



La vida de Hernán Mauricio cambió para siempre el 12 de marzo de 2017. Esa madrugada, su hermano Pablo murió en un siniestro vial sobre la avenida Cantilo, cuando regresaba de una salida con amigos. En El Living de NewsDigitales, recordó aquella tragedia que marcó a toda su familia y explicó por qué decidió convertir el dolor en una herramienta para generar conciencia.

Durante el ciclo "No fue un accidente", impulsado por Madres del Dolor, Hernán reconstruyó la historia de Pablo, repasó el proceso judicial y reflexionó sobre las decisiones que precedieron a la tragedia. Su testimonio no busca señalar culpables únicamente, sino advertir que detrás de muchos siniestros existen conductas que pueden evitarse.

Antes de hablar del choque, prefirió hablar de su hermano. Lo definió como una persona alegre, querida por todos y capaz de dejar una huella en cualquiera que lo conociera. "Al día de hoy me sigo cruzando gente que me habla de Pablito. Era una persona que contagiaba alegría y hacía que cualquiera se olvidara del tiempo cuando se ponía a conversar", recordó.

Una decisión que cambió todo

Pablo tenía un espíritu libre. Disfrutaba de tocar la guitarra, no concebía una vida dedicada únicamente al trabajo y valoraba más el tiempo compartido que cualquier otra cosa. Con Hernán mantenía una relación muy cercana. "Nunca tuve una discusión con él. Nos decíamos todo el tiempo que nos queríamos y eso hoy me deja tranquilidad", confesó.

Aquella madrugada, sin embargo, una decisión alteró el destino de todos. Pablo debía regresar en otro vehículo, incluso había dejado allí sus pertenencias, pero a último momento cambió de auto. Ese fue el vehículo que terminó protagonizando el siniestro.

Según reconstruyó la investigación, el conductor había consumido alcohol y comenzó una peligrosa maniobra junto a otro automóvil mientras circulaban a gran velocidad. "Fue una secuencia de errores. Había alcohol, exceso de velocidad y una especie de juego entre los autos. Todo eso terminó de la peor manera", explicó.

El impacto fue devastador. El vehículo se desintegró prácticamente por completo y Pablo murió en el acto. La investigación determinó que el conductor dio positivo en el test de alcoholemia incluso varias horas después del hecho, un dato que para la familia confirmó el nivel de alcohol que tenía al momento del choque.

"No fue un accidente"

Para Hernán existe una diferencia fundamental entre un accidente y un siniestro vial. "El accidente es algo que no podés prevenir. Esto fue una sucesión de malas decisiones completamente evitables. Se podía no tomar, se podía no manejar, se podía no correr. Había muchas oportunidades para evitarlo", sostuvo.

Esa convicción también marcó el proceso judicial. Un año después de la tragedia llegó el juicio y el conductor del vehículo en el que viajaba Pablo fue condenado a tres años de prisión en suspenso e inhabilitado para conducir durante seis años. Para Hernán, más allá de la pena, lo importante era que quedara establecido que existían responsabilidades.

"Sentimos que la Justicia entendió lo que había pasado. Ninguna sentencia devuelve a un ser querido, pero necesitábamos que se reconociera que esto no había sido una fatalidad inevitable", afirmó.

El valor de contar la historia

Con el paso del tiempo, Hernán decidió transformar el dolor en una herramienta de prevención. Recorre escuelas y participa en charlas para hablar con jóvenes sobre la responsabilidad al volante y las consecuencias de conducir bajo los efectos del alcohol.

"Muchas veces pensamos que estas cosas les pasan a otros. Yo también podría haber pensado eso. Pero si me pasó a mí, también puede pasarle a cualquiera. Por eso cuento mi historia", explicó.

Durante esos encuentros evita ubicarse en un lugar de superioridad. Su intención, asegura, no es dar lecciones sino compartir una experiencia que ojalá sirva para cambiar una decisión. "No quiero decirle a nadie que es mejor o peor. Quiero explicar lo que viene después de una mala decisión. Porque lo peor no es el momento del siniestro; lo peor es todo lo que queda para siempre."

Una familia marcada para siempre

A casi una década de la muerte de Pablo, Hernán reconoce que el tiempo no elimina la ausencia. Hay reuniones con amigos en las que todavía aparecen anécdotas, pero también momentos en los que comprendió que ya no habría historias nuevas para contar sobre su hermano.

"Un día me di cuenta de que las anécdotas empezaban a repetirse. Ahí entendí que la vida de Pablo había quedado detenida para siempre. Eso te parte el alma", expresó.

Por eso, cada vez que toma la palabra frente a un auditorio, insiste en el mismo mensaje. "La diferencia entre que tu vida siga como está o cambie para siempre es una decisión. No hay que tener vergüenza de decir que no, de bajarse de un auto o de pedir otro medio para volver. Una decisión puede evitar que una familia quede rota para toda la vida."