El avance de la inteligencia artificial en la industria cinematográfica sigue generando debates entre las grandes figuras de Hollywood, y esta vez fue Jodie Foster quien encendió la polémica. Durante su participación en el evento Aspen Festival of Ideas en Colorado, la actriz y directora analizó el futuro del entretenimiento en una charla titulada "Quién es dueño del futuro de Hollywood", moderada por Michael Lynton, ex director ejecutivo de Sony Pictures. En ese contexto, la ganadora del Óscar apuntó sus cañones hacia el fenómeno de la temporada pasada.
A pesar de reconocer el gran desempeño comercial del largometraje que llegó a los cines respaldado por Apple, Foster no dudó en utilizarlo como el ejemplo perfecto de cómo las nuevas herramientas tecnológicas podrían estar moldeando la creatividad actual. En medio de su exposición, la artista aclaró su postura para evitar malos entendidos frente a la audiencia: "No lo digo de forma despectiva... ¿cómo podría? Esta película llegó a recaudar millones de dólares. Pero miro una película como F1 y pienso: F1 fue hecha por IA". Cabe destacar que la producción recaudó 634 millones de dólares a nivel mundial y también cosechó cuatro nominaciones a los premios de la Academia, alzándose con la estatuilla a Mejor Sonido.
Profundizando en su teoría sobre el filme de carreras, la protagonista de El silencio de los inocentes argumentó que tanto el guion como el diálogo se sentían calculados al milímetro, replicando moldes académicos previsibles. "¿No fue así? Quiero decir, la estructura era exactamente la estructura que aprenderías en la escuela. Los actores dicen las líneas exactamente de la manera en que estarían escritas si una computadora estuviera escribiendo exactamente lo que sería lo correcto para ese momento. Y fueron capaces de dominar la tecnología para hacer algo grande y hermoso y donde potencialmente mucha de la información proviene de otros lugares", remarcó entre risas.
El intercambio con Lynton inevitablemente derivó hacia las consecuencias laborales que estas innovaciones podrían traer, abriendo el interrogante sobre si las máquinas terminarán desplazando a guionistas y actores. Lejos de esquivar el tema, Foster recordó cómo los estudios ya ahorran presupuestos al multiplicar digitalmente a los extras en las escenas de multitudes, advirtiendo sobre la urgente necesidad de regulación gremial. Al explicar esta dinámica, la directora sentenció: "Estamos eliminando muchos puestos de trabajo y, con suerte, cosas como los sindicatos podrán intervenir y decir: puedes usar a mi actor 20 veces, pero le vas a pagar 20 veces. Y creo que eso es justo".

A pesar de sus críticas, la cineasta reconoció que existen aplicaciones positivas para estos algoritmos cuando se utilizan como "pequeñas cosas útiles", mencionando su propia experiencia con secuencias oníricas en su reciente cinta My Private Life. Para Foster, el uso en etapas previas al rodaje, como la previsualización de escenas, resulta muy valioso siempre y cuando el control recaiga en el factor humano. "Lo que a todos nos encantaría es que los cineastas pudieran dominar la IA, y nunca perder de vista eso", subrayó al respecto.
A modo de conclusión, dejó un mensaje esperanzador sobre el equilibrio entre la vanguardia digital y el arte genuino, apostando por una convivencia donde la tecnología esté al servicio de las emociones. "Si somos capaces de dominar la IA de forma consistente a lo largo del tiempo, podremos hacer cosas que nos reflejen, y podremos hacer las cosas mejor", reflexionó.