La celebración por los 130 años del Partido Socialista (PS) dejó mucho más que una conmemoración histórica. La invitación al ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, uno de los principales colaboradores de Axel Kicillof, sacudió el tablero político y abrió interrogantes sobre el rol que buscará ocupar el socialismo en la construcción de una alternativa nacional para las elecciones de 2027. El gesto no pasó inadvertido: generó malestar dentro de la coalición oficialista de Santa Fe y también expuso diferencias en la propia conducción socialista.

La presencia de Bianco fue interpretada como un guiño hacia el gobernador bonaerense en momentos en que distintos sectores de la oposición comienzan a explorar posibles reconfiguraciones políticas. Durante el encuentro, el funcionario sostuvo que "desde el peronismo solo no va a alcanzar" para construir una alternativa de gobierno, una definición que coincidió con el mensaje impulsado por el PS de avanzar hacia un espacio opositor más amplio para enfrentar tanto al oficialismo nacional como a sus aliados.
La foto generó ruido inmediato dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe, la coalición que gobierna la provincia encabezada por el radical Maximiliano Pullaro y de la que el socialismo es uno de los principales socios políticos.
En el entorno del gobernador interpretaron la invitación como una señal contradictoria respecto de la estrategia que impulsa el oficialismo santafesino. Pullaro viene sosteniendo una relación institucional con Javier Milei, acompañó varias iniciativas del Gobierno nacional y comparte con sectores del PRO la idea de construir una alternativa de centro que dispute el poder en 2027 sin confluir con el kirchnerismo.
Desde la Casa Gris cuestionaron que el acto socialista introdujera un elemento de incertidumbre dentro de la alianza provincial. El malestar refleja una tensión que no es nueva: mientras Pullaro privilegia una construcción amplia con sectores radicales, macristas e independientes, parte del socialismo mantiene una identidad más progresista y crítica tanto del oficialismo nacional como de las posiciones más cercanas a La Libertad Avanza.
La decisión tampoco generó unanimidad puertas adentro del PS. Dirigentes vinculados al sector que responde al exgobernador Antonio Bonfatti expresaron reparos sobre el perfil que tomó la celebración partidaria y cuestionaron el acercamiento con referentes del peronismo bonaerense.
El sector conducido por Mónica Fein, presidenta nacional del partido, defendió la convocatoria al sostener que el objetivo era abrir un debate sobre los desafíos políticos de los próximos años y promover una alternativa amplia para 2027. Además de Bianco, participaron dirigentes de distintos espacios, como el presidente de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, y el referente del Frente Renovador, Diego Giuliano, mientras que otros invitados, como el radical Leonel Chiarella y la dirigente del PRO Guadalupe Tagliaferri, no pudieron asistir.
Celebramos los 130 años del Partido Socialista con un encuentro de diálogo político para pensar el futuro de la Argentina.
— Mónica Fein (@MonicaFein) June 30, 2026
Seguimos trabajando para ser una alternativa progresista, democrática y con igualdad de oportunidades para nuestro país. pic.twitter.com/toGHcsCXFw
La diversidad de invitados buscó mostrar una vocación de diálogo transversal, aunque terminó alimentando especulaciones sobre un eventual acercamiento entre sectores del progresismo y el espacio que encabeza Kicillof.
Por ahora, dentro del socialismo niegan que exista una definición electoral tomada. Sin embargo, el episodio volvió a poner sobre la mesa una característica histórica del partido: su capacidad para sostener estrategias diferentes en el plano provincial y nacional.
Un antecedente cercano ocurrió en 2023, cuando Pullaro respaldó primero a Horacio Rodríguez Larreta y luego a Patricia Bullrich en la disputa presidencial, mientras el socialismo decidió acompañar la candidatura de Juan Schiaretti. Esa autonomía política alimenta ahora la posibilidad de que el PS mantenga su alianza con la UCR en Santa Fe, pero explore otros acuerdos para la contienda nacional.
La presencia de Bianco no alcanza para confirmar un acercamiento entre el socialismo y Axel Kicillof, aunque sí dejó una señal política que generó repercusiones inmediatas. Con la interna opositora todavía abierta y el escenario de 2027 en plena construcción, el PS volvió a instalar una pregunta que atraviesa a buena parte de la dirigencia: cómo construir una alternativa competitiva sin resignar identidad ni romper las alianzas que hoy sostienen el poder en las provincias.