El príncipe Harry volverá la próxima semana al Reino Unido con una agenda cargada de actividades, pero todas las miradas están puestas en un objetivo mucho más personal: intentar que sus hijos, Archie y Lilibet, puedan acompañarlo en una visita al país donde nació y creció. Sin embargo, la presencia de los niños todavía no está confirmada debido a las preocupaciones por su seguridad.
Harry viajará junto a su esposa, Meghan, mientras continúa intentando garantizar las condiciones necesarias para que sus hijos puedan conocer con mayor profundidad el lugar de origen de su familia paterna. Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5, no pisan suelo británico desde hace cuatro años, una ausencia que refleja la distancia que se instaló entre los duques de Sussex y la familia real.
El duque de Sussex sostiene desde hace tiempo que la reducción de la protección policial que recibe en el Reino Unido dificulta cualquier viaje familiar. Desde que dejó de ser un miembro activo de la monarquía en 2020, perdió el esquema permanente de seguridad financiado por el Estado y comenzó una extensa batalla judicial para recuperarlo.
Según su entorno, Harry sigue explorando todas las alternativas posibles para que la visita pueda realizarse con garantías. Las preocupaciones aumentaron después de que, durante algunos de sus viajes del año pasado, un acosador lograra acercarse a él en dos oportunidades, un episodio que reforzó su postura sobre los riesgos que enfrenta.
Además de sus compromisos familiares, Harry llegará al Reino Unido para promover los Invictus Games, la competencia internacional que fundó para militares y veteranos heridos, cuya próxima edición se celebrará en 1.
El viaje coincide además con un momento clave en otro de sus enfrentamientos públicos. El mismo día de su llegada conocerá el fallo de una demanda contra el editor del Daily Mail, a quien acusa, junto con otras figuras públicas, de haber recurrido durante años a prácticas ilegales para obtener información privada.
El resultado del caso podría tener importantes consecuencias económicas y de imagen para ambas partes.

Harry y Meghan abandonaron sus funciones como miembros activos de la familia real en 2020 y se instalaron en Estados Unidos con el objetivo de construir una vida independiente y alejada de la intensa presión mediática que, según denunciaron, afectaba su vida cotidiana.
Desde entonces, las relaciones con la Casa Real atravesaron numerosos momentos de tensión, alimentados por entrevistas, documentales y la publicación de las memorias del príncipe. Aunque en los últimos meses hubo señales de un posible acercamiento, todavía no está confirmado si Harry, Meghan y sus hijos podrán reunirse con el rey Carlos III durante esta visita.
La posible presencia de Archie y Lilibet convertiría el viaje en uno de los más significativos para la familia Sussex desde su salida de la monarquía y marcaría el esperado regreso de los niños al país donde nació su padre.