04/07/2026 - Edición Nº1243

Política

Paro de trenes

El histórico cruce entre CFK y los ferroviarios: qué pasó el 4 de julio de 2013

04/07/2026 | "No voy a tolerar la extorsión de nadie", lanzó la por entonces mandataria, que tuvo un segundo mandato copado por conflictos sindicales.



El 4 de julio de 2013 quedó marcado por uno de los mensajes más duros de la entonces presidenta Cristina Kirchner frente a los conflictos sindicales que atravesaban al país.

En medio de un paro sorpresivo de los maquinistas ferroviarios que paralizó cinco líneas de trenes y afectó a unos 800.000 pasajeros, la mandataria fijó una posición contundente: "No voy a tolerar la extorsión de nadie".

Aquella jornada también estuvo atravesada por una fuerte ofensiva judicial del Gobierno nacional. El entonces ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, presentó una denuncia penal contra el secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, por considerar que la medida de fuerza había impedido el normal funcionamiento del servicio ferroviario.

El episodio se produjo en un contexto de creciente tensión entre el kirchnerismo y distintos sectores del sindicalismo, a pocos meses de las elecciones legislativas de 2013 y mientras también se analizaban nuevas medidas de fuerza impulsadas por el sindicalismo opositor encabezado por Hugo Moyano.

El paro ferroviario que paralizó el transporte

El conflicto estalló el 3 de julio de 2013, cuando los conductores nucleados en La Fraternidad iniciaron un paro sorpresivo que dejó sin servicio a miles de usuarios del área metropolitana de Buenos Aires.

La interrupción del servicio provocó importantes complicaciones para alrededor de 800.000 pasajeros, además de incidentes y destrozos en la estación Constitución, donde cientos de personas quedaron varadas intentando regresar a sus hogares.

Desde el gremio argumentaban que la protesta respondía al retraso en el pago del medio aguinaldo. Sin embargo, el Gobierno sostuvo desde el primer momento que el verdadero motivo era el rechazo sindical a la instalación de cámaras de seguridad en las cabinas de conducción de los trenes.

El mensaje de Cristina Kirchner

Durante un acto oficial realizado en Bariloche, Cristina Kirchner aprovechó su discurso para enviar un mensaje directo hacia los sectores sindicales que impulsaban medidas de fuerza.

La entonces presidenta afirmó: "No voy a tolerar la extorsión de nadie”. Y agregó que un gobernante "tiene la inmensa responsabilidad de tomar las decisiones con libertad de pensamiento", porque gobierna "en nombre y por interés de los 40 millones de argentinos, y no por presión de un sector, por más fuerza que tenga".

En ese mismo discurso reclamó que los conflictos laborales pudieran resolverse "democráticamente" y cuestionó las interrupciones repentinas de servicios esenciales que terminaban perjudicando a millones de trabajadores.

También sostuvo que era necesario evitar situaciones en las que "de repente un servicio se interrumpa sin ningún tipo de explicación", afectando especialmente a personas "que por ahí ganan mucho menos de los que están haciendo lío".

Críticas al sindicalismo

Cristina Kirchner también dirigió cuestionamientos hacia algunos dirigentes gremiales.

"Muchos sindicatos se arrogan los derechos que han conseguido sus afiliados", señaló.

Aunque reconoció la importancia de la organización sindical, recordó que durante los gobiernos kirchneristas se habían recuperado herramientas como el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil y defendió las políticas de recomposición salarial impulsadas desde 2003.

"Nadie más que nosotros ha hecho para que los trabajadores recuperaran su salario", afirmó. Además, lanzó una frase que generó amplia repercusión política: "Muchos de los que hablan están desde hace más de diez años. Yo les reconozco a algunos compromiso y lucha; a otros no tanto”.

La denuncia penal contra Omar Maturano

En paralelo al discurso presidencial, el Gobierno avanzó judicialmente contra el titular de La Fraternidad.

Florencio Randazzo presentó una denuncia penal contra Omar Maturano por presunta violación del artículo 194 del Código Penal, que sanciona a quienes impidan, estorben o entorpezcan el normal funcionamiento de los transportes públicos.

La causa había quedado radicada en el juzgado federal de Julián Ercolini. El ministro calificó la medida de fuerza como un "paro salvaje" e insistió en que la explicación del aguinaldo "se cayó", ya que el pago estaba previsto para el cuarto día hábil del mes y finalmente fue acreditado conforme al cronograma habitual.

Según Randazzo, el verdadero objetivo del conflicto era impedir la instalación de cámaras de monitoreo dentro de las cabinas de los conductores, una medida que el Gobierno consideraba necesaria para reforzar los controles y mejorar la seguridad ferroviaria tras la tragedia de Once.

La posición de La Fraternidad

Desde el sindicato rechazaron las acusaciones oficiales. Omar Maturano defendió la huelga y aseguró que el conflicto se originó por la falta de acreditación del aguinaldo y del retroactivo correspondiente al aumento salarial acordado ese año.

Al mismo tiempo, reconoció el desacuerdo con la implementación de cámaras en las cabinas, aunque aclaró que el gremio no rechazaba los sistemas de vigilancia en sí.

"Queremos las cámaras, pero queremos muchas más cámaras para que salgan los verdaderos responsables de los accidentes", sostuvo.

Además, denunció supuestas deficiencias de seguridad en algunas formaciones ferroviarias y afirmó que los conductores se negaban a operar trenes que no reunieran las condiciones adecuadas.

Incluso advirtió que podrían convocarse nuevas medidas de fuerza si no se resolvían los reclamos pendientes.

Un clima de creciente conflictividad sindical

La tensión no se limitaba al conflicto ferroviario. En esos mismos días, el sindicato de Camioneros, conducido por Hugo Moyano, analizaba convocar a un paro nacional en rechazo al impacto del Impuesto a las Ganancias sobre el medio aguinaldo.

Los recolectores de residuos ya habían iniciado medidas de fuerza en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras el malestar gremial crecía en varios sectores.

Moyano argumentaba que el descuento por Ganancias "se comía todo el aguinaldo" y vinculó ese reclamo con el paro ferroviario.

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