04/07/2026 - Edición Nº1243

Política

Un gesto caballeresco

La despedida de Balbín a Perón que cambió la forma de entender la política argentina

04/07/2026 | El histórico discurso del líder radical frente al féretro del líder justicialista invita al diálogo democrático.



El 4 de julio de 1974 la Argentina estaba paralizada por la muerte de Juan Domingo Perón, ocurrida 72 horas antes. Miles de personas desfilaban frente a su féretro en el Congreso Nacional para despedir al extinto líder justicialista. En medio del dolor, Ricardo Balbín -máximo referente de la Unión Cívica Radical- tomó la palabra para pronunciar un discurso que entró en la historia.

Los dos hombres habían protagonizado enfrentamientos memorables, persecuciones recíprocas y campañas electorales que dividieron a los argentinos. Sin embargo, a la hora de la desaparición física del presidente de la Nación, Balbín -dueño de una oratoria magistral- eligió el camino del del respeto y el reconocimiento.

Su discurso quedó grabado para siempre en la memoria política nacional. La frase más recordada de aquella despedida fue tan sencilla como poderosa: "Este viejo adversario despide a un amigo." En otras palabras, Balbín dijo que la competencia no obliga al odio, ni las diferencias ideológicas impiden reconocer la humanidad del otro.

Balbín entendía que el país atravesaba un momento extremadamente delicado y que la muerte del presidente exigía abandonar, aunque fuera por un instante, las disputas partidarias para preservar lo que se preveía como una débil estabilidad institucional con Isabel Perón en el Sillón de Rivadavia.

La guerra y la paz

Perón y Balbín habían sido enemigos políticos durante décadas. El radical incluso estuvo preso durante el primer gobierno peronista acusado por desacato al presidente, mientras que el peronismo consideraba a Balbín uno de sus principales opositores.

Tras la vuelta definitiva de Perón, ambos comenzaron a mantener encuentros privados en los que discutían sobre el presente y el futuro argentino. Las diferencias seguían existiendo, pero aparecía algo que muchas veces escasea en la política: el respeto mutuo. Esa relación, aunque tardía, permitió que el discurso de Balbín sea una pieza de antología sincera.

Ricardo Balbín estuvo preso durante el primer gobierno de Perón por la figura de desacato.

Décadas después, el Congreso decidió rescatar el significado de aquel momento. En 2016 se sancionó la Ley Nacional N.º 27.278, que instituyó el 4 de julio como Día Nacional de la Convivencia y Pluralidad de las Expresiones Políticas. La norma no busca homenajear exclusivamente a Perón o a Balbín. Su objetivo es promover valores democráticos como el respeto por las diferencias, el diálogo político y la convivencia entre quienes piensan distinto.

Perón-Balbín ¿un solo corazón?

En 1973 volvió el peronismo tras 18 años de proscripción. Héctor Cámpora ganó las elecciones del 11 de marzo y asumió el 25 de mayo, pero renunció un mes y medio después. El presidente de la Cámara de DiputadosRaúl Lastiri, se hizo cargo del Gobierno para convocar a nuevas elecciones que ganó Juan Domingo Perón

La Argentina de 1973 era un país atravesado por la violencia, que estaba a las puertas de vivir el período más oscuro de su historia. En ese marco, Perón pensó en conformar una fórmula conjunta con el radical para las elecciones del 25 de septiembre de 1973, pero la iniciativa no fue acompañada ni por el peronismo ni por la UCR. A pesar de la negativa, el general -ya moribundo- recomendó a su esposa que busque siempre la opinión de Balbín.  

Perón y Balbín tuvieron una reconciliación sincera.

Las palabras del líder de la oposición no fueron suficientes para cambiar el rumbo, pero fueron un gesto de madurez. El abrazo entre dos líderes que pasaron décadas enfrentados fue un gesto atípico en la política argentina. Fue la reconciliación de dos hombres que dejaron de lado sus diferencias en pos de su compromiso con una sociedad que reclamaba paz.  

Relacionadas
Más Noticias