El flamenco llegó a su vida como una búsqueda artística y terminó convirtiéndose en su forma de expresión. En una nueva edición de El Living de NewsDigitales, Marisol Acebedo abrió las puertas de su historia personal y profesional para compartir el camino que la llevó a convertirse en una de las voces destacadas del género en Argentina.
Entre anécdotas familiares, recuerdos de infancia y proyectos de futuro, dejó en claro que la inquietud por aprender y crear sigue siendo el motor de cada uno de sus pasos.
Las raíces españolas ocupan un lugar central en la vida de Marisol Acebedo. Su madre nació en las Islas Canarias y su padre era gallego, una combinación que hizo que desde muy chica creciera rodeada de coplas, danzas tradicionales y reuniones donde el folklore español era parte de la vida cotidiana. Aquellas costumbres fueron moldeando una identidad que nunca perdió, incluso viviendo en Buenos Aires.
La artista recordó que pasó buena parte de su infancia participando de las actividades del Club Español, compartiendo fiestas de la colectividad y fortaleciendo vínculos que todavía conserva. Paralelamente, también disfrutó de una crianza profundamente argentina, logrando un equilibrio entre las tradiciones heredadas de sus padres y la cultura del país que los recibió.

Los primeros acercamientos al escenario llegaron de manera casi natural. Mientras las reuniones familiares se llenaban de canciones españolas, sus tías la subían a una mesa para que bailara delante de todos. Sin saberlo, aquellas escenas marcaron el inicio de un recorrido artístico que con los años encontraría su verdadero destino.
Aunque llevaba muchos años estudiando canto e interpretando géneros como el tango y el bolero, el flamenco apareció recién poco antes de la pandemia. La experiencia de asistir a un tablao despertó una curiosidad que rápidamente se transformó en pasión y la impulsó a comenzar una formación específica dentro del género.
Fue entonces cuando descubrió una nueva manera de utilizar su voz. Los melismas, la intensidad interpretativa y la fuerza emocional del cante flamenco le abrieron un universo completamente diferente al que conocía hasta ese momento. Esa sensación fue suficiente para decidir que quería profundizar ese camino y convertirlo en el eje de su carrera artística.

Actualmente integra “Tablao Rodante”, un espectáculo que reúne músicos y bailarines especializados en flamenco y que recorre distintos escenarios. Allí no solo se desempeña como cantante, sino también como cantadora para el baile, una función que exige años de estudio, comunicación permanente con los bailarines y una enorme capacidad de interpretación.
Más allá de la música, Marisol Acebedo también desarrolló una importante carrera vinculada al diseño. Estudió Diseño Gráfico motivada por su interés por la creatividad y el dibujo, aunque con el tiempo debió adaptarse a los cambios tecnológicos que transformaron la profesión.
Lejos de abandonar ese camino, encontró una nueva forma de expresarse a través de la encuadernación artesanal. Creó su propia marca de cuadernos personalizados y desarrolló un trabajo donde el diseño, los materiales y la producción manual convivían en una misma pieza. Aunque hoy dedica la mayor parte de su tiempo al flamenco, continúa considerando esa actividad como una de sus grandes pasiones.
Para la artista, el trabajo artesanal tiene además un valor especial. Lo describe como un espacio de calma y concentración, una tarea casi terapéutica que le permite desconectarse del ritmo cotidiano y volver a conectarse con la creatividad desde otro lugar.
Acebedo se define como una persona inquieta. Esa necesidad permanente de aprender la lleva a estudiar de forma constante, asistir a clases y buscar nuevas herramientas para seguir creciendo dentro del flamenco. Sin embargo, aclara que el conocimiento no debe ser un límite, sino el punto de partida para crear propuestas diferentes.

En ese sentido, considera que el público valora cuando un artista se anima a innovar respetando la esencia del género. Esa búsqueda por romper estructuras aparece como uno de los rasgos que hoy distinguen tanto su trabajo individual como el de Tablao Rodante, un grupo que logró acercar el flamenco a espectadores de distintas generaciones.
La cantante también destacó la respuesta que reciben en cada presentación. Lejos de tratarse de un público exclusivamente tradicional, cada espectáculo reúne a jóvenes que descubren el género por primera vez y a personas que llevan años disfrutándolo, una combinación que considera una de las mayores satisfacciones de su presente artístico.
La música ocupa un lugar central también dentro de su hogar. Comparte la vida con una familia atravesada por el arte, donde los ensayos, los instrumentos y los proyectos forman parte de la rutina diaria. Aunque reconoce que coordinar horarios y actividades no siempre resulta sencillo, asegura que no elegiría otra forma de vivir.
Además de sus presentaciones, mantiene un trabajo estable que logró compatibilizar con las actuaciones nocturnas, encontrando un equilibrio que le permite sostener ambas facetas sin resignar ninguna de ellas. Esa organización también le brinda la tranquilidad necesaria para seguir desarrollando nuevos proyectos.
Al momento de hablar de sueños, no dudó en señalar uno que aparece una y otra vez: viajar a España y recorrer distintos escenarios llevando su música. Entre los artistas que más admira mencionó a Pasión Vega, Silvia Pérez Cruz, Las Migas, Estrella Morente, Camarón de la Isla e India Martínez.
Pero cuando llegó el momento de imaginar un escenario compartido, eligió un nombre que despertó sonrisas durante toda la charla: Alejandro Sanz. "Sería hermoso", reconoció, dejando abierta la puerta para que ese deseo algún día también pueda hacerse realidad.
Con una historia marcada por las raíces españolas, una vocación construida a fuerza de estudio y un presente cada vez más sólido dentro del flamenco, Marisol Acebedo demostró que el talento también se alimenta de la curiosidad y del trabajo cotidiano. Una artista que encontró en el cante una forma de expresar su identidad y que continúa escribiendo su camino con la misma pasión con la que comenzó a cantar.