05/07/2026 - Edición Nº1244

Opinión


Mapa político 2027

Mientras el kirchnerismo se cava un pozo, los libertarios y el PRO bailan el último tango

05/07/2026 | Mientras Kicillof enfrenta la disputa por el liderazgo del peronismo, Milei profundiza su alianza con el PRO y redefine el equilibrio político rumbo a 2027.



La interna del kirchnerismo sumó ayer un nuevo capítulo. Axel Kicillof reunió en La Plata a dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro y volvió a bajar una consigna que viene repitiendo desde hace semanas: la prioridad es enfrentar a Javier Milei y evitar que la discusión pública quede absorbida por las diferencias internas. El mensaje fue leído como una respuesta a las críticas que en los últimos días volvieron a llegar desde La Cámpora y desde el entorno de Cristina Fernández de Kirchner, que reclaman una conducción más alineada con la expresidenta y cuestionan la autonomía política que viene construyendo el gobernador bonaerense.

La discusión ya no se limita a una diferencia de estilos. En el kirchnerismo conviven proyectos distintos para llegar a 2027. El sector que responde a Máximo Kirchner insiste en mantener a Cristina como referencia central del espacio, aun cuando su situación judicial le impide competir electoralmente. Kicillof, en cambio, procura ampliar la base política del peronismo y construir una candidatura propia con mayor autonomía. La tensión atraviesa al Partido Justicialista bonaerense, a los intendentes, a los bloques legislativos y a buena parte de la dirigencia que deberá definir candidaturas durante los próximos meses.

Del rechazo al acercamiento

Mientras el kirchnerismo profundiza esa discusión, el oficialismo transitó un recorrido exactamente inverso con el PRO. La relación comenzó con desconfianza. Durante la campaña presidencial de 2023, Javier Milei convirtió a Mauricio Macri en uno de sus principales adversarios y presentó al PRO como una expresión más de la “casta”. El balotaje modificó completamente ese escenario. Patricia Bullrich y Macri respaldaron a Milei frente a Sergio Massa y abrieron un canal político que ya nunca volvió a cerrarse.

Los primeros meses de gobierno estuvieron marcados por acuerdos parlamentarios. El PRO aportó votos decisivos para la aprobación de la Ley Bases, acompañó buena parte de los vetos presidenciales y sostuvo al oficialismo en momentos donde La Libertad Avanza todavía carecía de estructura legislativa propia. Ese acompañamiento permitió que el Gobierno atravesara su primer año con una estabilidad parlamentaria mayor a la que sugería su escasa representación en el Congreso.

El Gobierno fue incorporando cuadros

Con el paso del tiempo la relación dejó de limitarse al Congreso. Milei empezó a incorporar dirigentes provenientes del PRO a lugares estratégicos de la administración. Patricia Bullrich permaneció como una de las figuras centrales del gabinete. Diego Santilli asumió primero responsabilidades políticas vinculadas al Ministerio del Interior y esta semana llegó a la Jefatura de Gabinete tras la renuncia de Manuel Adorni. Otros dirigentes macristas comenzaron a ocupar funciones técnicas y políticas dentro del Ejecutivo.

Ese proceso convivió con un fenómeno paralelo: el debilitamiento del liderazgo de Mauricio Macri sobre buena parte de su propio partido. Muchos dirigentes optaron por construir su futuro dentro del oficialismo antes que esperar una reconstrucción del PRO como fuerza autónoma. El resultado es un macrismo cada vez más integrado al proyecto libertario y cada vez menos dependiente de la conducción de su fundador.

El macrismo sin Macri

La llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete terminó de consolidar esa transformación. El funcionario representa una generación de dirigentes que hizo toda su carrera dentro del PRO y que ahora ocupa uno de los cargos más importantes del Gobierno libertario. La escena tiene una particularidad llamativa: el oficialismo fortalece su alianza con el PRO mientras Mauricio Macri conserva un protagonismo mucho menor que el que tuvo durante el balotaje de 2023. Sin obtener algo a cambio, ¿dejará Macri que la operación se concrete? ¿Qué querrá a cambio?

El último tango

La imagen recuerda a un tango bailado por dos socios que durante mucho tiempo desconfiaron uno del otro. Hubo momentos de tensión, diferencias por las listas, disputas por la conducción del espacio opositor y desacuerdos públicos entre Milei y Macri. Ninguno de esos episodios interrumpió una tendencia que terminó imponiéndose sobre todas las demás: la convergencia política.

La pregunta que empieza a aparecer mira hacia 2027. Esa alianza fortalece al Gobierno porque amplía su capacidad de gestión, mejora su posición parlamentaria y le aporta dirigentes experimentados. También modifica la identidad original del mileísmo. La Libertad Avanza nació prometiendo una ruptura completa con el sistema político anterior y hoy gobierna junto a una parte importante de quienes integraron el principal partido de centroderecha de las últimas dos décadas.

Mientras el kirchnerismo dedica buena parte de su energía a resolver su liderazgo interno, el oficialismo continúa ampliando su coalición. El desenlace de esos dos procesos puede terminar siendo una de las claves para entender cómo llegará cada espacio a la disputa presidencial de 2027.

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