El aeropuerto de Praia, la capital de Cabo Verde, se convirtió este domingo en el epicentro de una celebración doble. Miles de personas acudieron al Aeropuerto Internacional para recibir a la selección nacional de fútbol tras su histórica participación en el Mundial 2026.
También en paralelo, el archipiélago africano celebraba el 51° aniversario de su independencia, proclamada el mismo día en 1975. La combinación de ambos hitos generó una jornada de euforia colectiva que combinó orgullo patrio con la pasión por el fútbol.
La bienvenida al plantel fue organizada por la Federación Caboverdiana de Fútbol bajo el lema "Demos la bienvenida a nuestros héroes". La caravana con los jugadores recorrió diversos barrios emblemáticos de la capital desde el Aeropuerto Internacional de Praia hasta la playa de Quebra Canela, donde la delegación participó de un homenaje junto a autoridades locales y aficionados.
El plantel se subió a un camión abierto para saludar a los hinchas, que salieron a las calles vestidos con la camiseta oficial de la selección y con la bandera nacional en las manos.
La celebración oficial incluyó una sesión solemne en la Asamblea Nacional, ofrendas florales en honor a los héroes de la liberación nacional y un tributo especial a los Blue Sharks en el Palacio Presidencial.
El presidente José Maria Neves y el primer ministro Francisco Carvalho encabezaron los actos y elogiaron la campaña del combinado nacional.
Ambos remarcaron que los jugadores "colocaron el nombre de Cabo Verde en la boca del mundo" y destacaron la "grandeza de alma, el talento y la valentía" del equipo dirigido por Pedro Leitão Brito, alias Bubista.

Cabo Verde no perdió ningún partido en los 90 minutos reglamentarios durante todo el Mundial 2026. En la fase de grupos igualó 0-0 con España, 2-2 con Uruguay y 0-0 con Arabia Saudita, un rendimiento que le valió el pase a los 16avos de final en su primera participación mundialista.
La estadística lo consagró como una de las grandes sorpresas del torneo y disparó una ola de simpatía global hacia una selección que, según destacó el propio presidente Neves, "capturó la admiración del planeta entero".
En los 16avos de final el sueño terminó ante Argentina. El partido, disputado en Miami, se resolvió recién en el tiempo suplementario con victoria del combinado dirigido por Lionel Scaloni por 3 a 2.
Deroy Duarte y Sidny Lopes Cabral fueron los goleadores caboverdianos que mantuvieron la ilusión hasta la prórroga y le pusieron un lugar en la historia mundialista a un país de apenas 500.000 habitantes.
El entrenador Bubista fue una de las figuras salientes de la campaña. En la conferencia posterior al partido con Argentina, el DT tuvo palabras que quedarán en la memoria de sus compatriotas. "Dignificamos lo que es nuestro país", dijo.
Y agregó: "Empatamos dos veces contra los campeones del mundo, lo llevamos a la prórroga. Más que nada, estamos orgullosos de nuestros jugadores. Mostramos nuestra identidad".
El discurso resumió la filosofía del proceso, que llevó a Cabo Verde de la irrelevancia futbolística a los octavos del Mundial en apenas dos ciclos de trabajo.
La otra figura del torneo fue el arquero y capitán Vozinha, de 40 años, que se convirtió en el símbolo de la resistencia caboverdiana. El portero recibió ovaciones tanto de hinchadas rivales como de compañeros y la prensa internacional lo definió como uno de los mejores en su puesto durante el Mundial.
Su desempeño fue clave para sostener el arco en cero durante buena parte de la fase de grupos y para complicar la vida hasta el final a la Argentina en Miami.

La coincidencia entre el regreso de la selección y el 51° aniversario de la independencia dio a la jornada un peso simbólico especial. El presidente Neves, presente en actos oficiales en Lisboa, recordó los desafíos históricos desde 1975. "En el abismo de la vida, nuestra esperanza es tan vasta como el mar", afirmó.
"Afortunadamente, somos una nación oceánica, y el 99 por ciento de Cabo Verde es mar. A pesar de todas las tormentas, el dolor y el sufrimiento, hemos construido una nación que hoy se presenta victoriosa" agregó.
En Praia, las calles y los barrios se convirtieron durante toda la jornada en un festival popular que combinó cánticos, colores nacionales y el reconocimiento hacia una selección que hizo historia con recursos limitados.