La tradicional vigilia por el Día de la Independencia, que se realizará el próximo 8 de julio por la noche frente a la Casa Histórica de Tucumán, tendrá este año un condimento político que concentrará buena parte de la atención: el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel volverán a compartir un acto oficial en medio de una relación que atraviesa su momento más crítico desde el inicio de la gestión.
La ceremonia será encabezada por el gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, quien decidió convocar a todas las autoridades nacionales, evitando quedar atrapado en la disputa que divide a la cúpula de La Libertad Avanza.
"Tucumán no excluye a nadie", sostuvo el mandatario provincial al confirmar las invitaciones, en un intento por preservar el carácter institucional de una celebración que inevitablemente estará atravesada por la interna oficialista.
En “la tierra de la eterna primavera” –tal como la define una vieja canción del Trío San Javier- la expectativa gira en torno a la imagen que puedan mostrar Milei y Villarruel durante la ceremonia. En la previa, nadie se atreve a afirmar si Villarruel será invitada a formar parte de la fotos oficiales. En función de su investidura, le corresponde pero si algo demostró Milei desde que es presidente es que no es muy amigo de los protocolos.
El último encuentro público entre ambos dejó en evidencia el deterioro del vínculo. Durante los actos por el Día de la Bandera en Rosario, el primer mandatario evitó saludar a su compañera de fórmula al llegar al palco oficial y, posteriormente, las cámaras registraron cómo la vicepresidenta le dio la espalda mientras se entonaba el Himno Nacional.
La tensión continuó después del acto. Villarruel cuestionó el trato recibido y denunció una falta de respeto institucional, mientras que desde el entorno presidencial minimizaron el episodio y evitaron hacer declaraciones públicas sobre el conflicto.
La última vez que presidente y vice compartieron un acto institucional sin exhibir diferencias fue hace dos años, exactamente el 9 de julio de 2024. Ese día hubo un desfile militar en Buenos Aires y ambos estuvieron juntos en el palco oficial. Incluso se dieron el gusto de parar un tanque del Ejército para sacarse fotos arriba de la máquina.
Desde entonces solo hubo distancia y desdén, de parte del primer mandatario hacia su relevo. Villarruel fue quedando al margen del círculo de mayor confianza del Presidente y comenzó a desarrollar una agenda propia desde el Senado, marcando posiciones diferenciadas en algunos temas de interés institucional.