El Gobierno nacional enfrenta su primer gran desafío político en la discusión de la reforma electoral. Aunque La Libertad Avanza ya trabaja en un nuevo esquema que elimina las PASO e incorpora un sistema de listas colectoras para fortalecer la candidatura presidencial de Javier Milei, la iniciativa depende de un actor clave: los diez senadores de la UCR, un bloque dividido que, por ahora, no muestra señales de acompañar el proyecto.

En la Casa Rosada reconocen que el oficialismo está lejos de reunir por sí solo los 37 votos necesarios para aprobar la reforma en el Senado. Con apenas 21 bancas propias, la negociación con el radicalismo aparece como una condición indispensable. Sin embargo, varios legisladores del centenario partido consideran que eliminar las primarias implicaría resignar una herramienta de competencia interna y observan con desconfianza el sistema de colectoras que impulsa el Ejecutivo.
El proyecto enviado por el Gobierno permanece frenado desde abril en la Comisión de Asuntos Constitucionales. La estrategia oficial es reactivar el debate después del receso invernal, mientras el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, intentan acercar posiciones con gobernadores y bloques dialoguistas.
Las diferencias dentro de la UCR complican cualquier acuerdo. Mientras los gobernadores Alfredo Cornejo y Leandro Zdero aparecen abiertos a discutir cambios en el sistema electoral, otros referentes mantienen una postura mucho más rígida. El bonaerense Maximiliano Abad, el pampeano Daniel Kroneberger, el catamarqueño Flavio Fama y la santafesina Carolina Losada se inclinan por sostener las PASO como mecanismo de selección de candidatos.
El presidente del bloque radical, Eduardo Vischi, propuso una alternativa intermedia al impulsar un proyecto para eliminar la obligatoriedad del voto en las primarias, aunque sin avanzar directamente hacia su derogación. En el oficialismo admiten que todavía no presentaron formalmente el nuevo esquema de colectoras al radicalismo y que las negociaciones recién comenzarán en las próximas semanas.
Más allá de la discusión técnica, el debate refleja una disputa política de mayor alcance. Mientras La Libertad Avanza busca rediseñar las reglas electorales para consolidar el liderazgo de Javier Milei de cara a 2027 y contener a sus aliados, la UCR intenta preservar una herramienta que considera clave para evitar la concentración de poder dentro de las coaliciones. El resultado de esa negociación definirá no solo el futuro de las PASO, sino también el alcance de la reforma política que pretende impulsar el Gobierno.