por Fede Carestia
El panorama para las producciones de superhéroes ha dejado de ser el terreno infalible que solía garantizar miles de millones de dólares a los grandes estudios de Hollywood, y la fría recepción en taquilla de la nueva película de Supergirl, protagonizada por Milly Alcock, es el reflejo más claro de esta crisis. Pero si tenemos en cuenta el rendimiento de otras producciones como Los 4 Fantásticos Primeros Pasos o incluso Superman, no deberíamos sorprendernos.
Todo esto tiene una explicación bastante clara. Al menos según declaraciones obtenidas por el medio especializado The Hollywood Reporter en diálogo con ejecutivos de peso de la industria. Aparentemente, el núcleo del problema radica en un desinterés profundo por parte del público más joven hacia esta clase de narrativas. Un importante directivo de la industria resumió este escenario de forma tajante al señalar: "La Generación Z no se preocupa por las películas de superhéroes. Ese género pertenece a los millennials".

Este rechazo hacia las fórmulas tradicionales de los cómics en el cine coincide con la publicación del informe global "Generations In Play: 2026 Audience Insights Report", desarrollado en conjunto por las firmas Dentsu e IGN Entertainment. El estudio, respaldado por datos estadísticos de Kantar y de la Universidad de Berkeley, arroja luz sobre un cambio drástico en los hábitos de consumo digital de los nacidos entre 1997 y 2012.
De acuerdo con la investigación, el 59% de los usuarios pertenecientes a la Generación Z admite que se suscribe y cancela servicios de streaming basándose exclusivamente en la disponibilidad de una serie o película específica. En este contexto, quizás poco atraídos por la propuesta (aún a pesar de la masiva campaña de marketing), solo estarían esperando que aparezca en algún servicio de streaming para suscribirse y poder verla en sus casas.

El informe va todavía más a fondo y detalla que este grupo demográfico opera bajo un desapego absoluto hacia el concepto de propiedad tradicional y los costos elevados. Los datos estadísticos revelan que el 71% de estos jóvenes ha dejado de comprar música en formatos físicos, mientras que el 70% ya no adquiere copias tangibles de películas o programas de televisión. Esta resistencia económica también se traslada con fuerza al mercado del entretenimiento interactivo, donde el 62% de los encuestados se niega rotundamente a pagar el precio total de lista por los videojuegos, inclinándose en su lugar por probar los títulos a través de plataformas de suscripción mensual o modalidades de descarga gratuita.
Pero ante este panorama que parece desolador, hay un dato que es todavía peor para el género de superhéroes en particular: la generación Z sí va al cine. El estudio reveló que los jóvenes de la Generación Z tienen un 13% más de probabilidades de asistir a los complejos de cine durante el fin de semana de estreno en comparación con las audiencias de mayor edad. Los analistas técnicos sugieren que, para este segmento, ir al cine no se reduce al simple acto de mirar una pantalla, sino que representa un evento social y una experiencia comunal que funciona como el eje de un plan recreativo mucho más amplio para sus salidas.