Una intensa ola de incendios forestales mantiene en alerta a gran parte del sur de Europa. Francia, España, Portugal y Grecia enfrentan simultáneamente grandes focos activos que ya obligaron a evacuar a decenas de miles de personas, destruyeron miles de hectáreas de vegetación y movilizaron recursos internacionales para intentar contener el avance de las llamas.
El caso más crítico se registra en el sur de Francia, cerca de la frontera con España. Allí, un incendio fuera de control obligó a evacuar a más de 10.000 personas de unas dos decenas de localidades en el departamento de Pirineos Orientales. El fuego ya consumió alrededor de 4.600 hectáreas, dejó 16 heridos, entre ellos cuatro bomberos, y continúa avanzando impulsado por fuertes vientos y temperaturas cercanas a los 40 grados.

Ante la magnitud de la emergencia, la Unión Europea activó el Mecanismo de Protección Civil, enviando cuatro aviones hidrantes desde Chipre y Suecia, además de más de un centenar de bomberos para colaborar con los equipos franceses.
Uno de los hechos más llamativos fue el impacto sobre el Tour de Francia 2026. La llegada de la tercera etapa se disputó prácticamente sin público para facilitar el acceso de los vehículos de emergencia, mientras que la tradicional caravana publicitaria fue reducida al mínimo para evitar complicaciones en la zona afectada.
Del otro lado de la frontera, en Cataluña, otro gran incendio arrasó unas 2.200 hectáreas, la mayoría dentro del espacio natural protegido de Les Gavarres. La policía detuvo a un trabajador sospechado de haber iniciado el fuego al utilizar una amoladora junto a una ruta en condiciones de riesgo extremo.
Más al oeste, Portugal también atraviesa una de las semanas más complicadas del verano. El mayor incendio del país ya superó las 10.000 hectáreas quemadas, mientras cientos de focos menores mantienen en vilo a distintas regiones. En tanto, en la provincia española de Castellón, unas 500 personas fueron evacuadas por un incendio que ingresó al parque natural de Sierra de Espadán, conocido por albergar uno de los bosques de alcornoques más importantes de la península ibérica.

Los especialistas advierten que la temporada de incendios comenzó antes de lo habitual debido a las olas de calor registradas entre mayo y junio, que dejaron la vegetación extremadamente seca. La Organización Meteorológica Mundial sostiene que Europa se calienta a un ritmo superior al promedio global, lo que favorece episodios de calor más prolongados y condiciones ideales para la propagación de incendios de gran magnitud.

Con pronósticos que anticipan nuevas jornadas de temperaturas extremas durante la semana, las autoridades temen que el escenario continúe agravándose y que los incendios sigan expandiéndose en distintos puntos del continente.