07/07/2026 - Edición Nº1246

Internacionales

Minerales estratégicos

China aprieta a Japón con un recurso clave y preocupa a la industria mundial

06/07/2026 | Las restricciones de China a las tierras raras ya encienden alarmas en empresas japonesas y amenazan a la industria tecnológica.



Lo que hasta hace poco parecía una disputa diplomática entre China y Japón comenzó a mostrar consecuencias concretas para la economía. Las empresas japonesas ya advierten que la falta de tierras raras, un grupo de minerales esenciales para la tecnología moderna, podría afectar la producción de numerosos productos que se usan todos los días.

Aunque su nombre haga pensar que son difíciles de encontrar, las tierras raras existen en distintas partes del mundo. El verdadero problema es que China domina gran parte de su extracción y, sobre todo, de su procesamiento, lo que le otorga una posición privilegiada en la cadena de suministro global.

Qué son las tierras raras y para qué sirven

Las tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos indispensables para fabricar imanes de alta potencia y componentes electrónicos de precisión. Gracias a ellas funcionan los motores de los autos eléctricos, los teléfonos celulares, las computadoras, los discos rígidos, los equipos médicos, los robots industriales, los aerogeneradores e incluso parte del equipamiento militar.

En los últimos años, además, su importancia creció todavía más por el avance de la inteligencia artificial, que requiere grandes cantidades de hardware especializado para entrenar y operar modelos cada vez más complejos.

Por qué China restringió las exportaciones

El conflicto se intensificó después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, realizara declaraciones en apoyo a la defensa de Taiwán, una isla que Beijing considera parte de su territorio.


Japón busca alternativas para garantizar el suministro de estos minerales estratégicos tras las restricciones impuestas por Beijing.

Desde entonces, China limitó la exportación de algunos minerales estratégicos hacia Japón, entre ellos terbio, disprosio e itrio, fundamentales para fabricar imanes de alto rendimiento utilizados en múltiples industrias. Los datos de las aduanas chinas muestran que durante varios meses prácticamente dejaron de enviarse estos materiales al mercado japonés.

Las empresas ya empiezan a sentir el impacto

El efecto todavía no se refleja en grandes paradas de producción, pero sí comenzó a aparecer en las advertencias que las compañías presentan ante la Bolsa de Tokio. Durante años, las menciones a las tierras raras eran poco frecuentes. Sin embargo, desde mayo se duplicaron y cada vez más empresas reconocen que las restricciones podrían afectar su actividad si la situación se prolonga.

Fabricantes de relojes, dispositivos médicos, componentes electrónicos y otras industrias señalaron que una interrupción prolongada del suministro podría complicar la producción y aumentar los costos.

Los analistas sostienen que muchas compañías lograron mantener sus operaciones gracias a las reservas acumuladas antes de que China endureciera los controles, aunque advierten que esos inventarios no son infinitos.

Un antecedente que preocupa

No es la primera vez que ocurre algo similar. En 2010, tras una disputa territorial entre ambos países, China también limitó la venta de tierras raras a Japón.


La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, impulsa acuerdos con países aliados para reducir la dependencia de las tierras raras provenientes de China.

Aquella medida provocó pérdidas económicas y llevó al gobierno japonés a buscar proveedores alternativos. Sin embargo, quince años después la dependencia es incluso mayor porque estos minerales pasaron a ser esenciales para la transición energética, la fabricación de vehículos eléctricos y el desarrollo de la inteligencia artificial.

La búsqueda de nuevas alternativas

Frente a este escenario, el gobierno japonés acelera acuerdos con otros países para garantizar el abastecimiento de minerales críticos. También impulsa proyectos de reciclaje de componentes electrónicos, inversiones en nuevos yacimientos y planes conjuntos con sus aliados para crear reservas estratégicas.

Sin embargo, desarrollar nuevas fuentes de suministro llevará tiempo y especialistas advierten que, si las restricciones se mantienen durante muchos meses más, el impacto podría extenderse a un número cada vez mayor de industrias.

Más allá del conflicto entre China y Japón, la situación deja al descubierto una realidad que preocupa a todo el mundo: gran parte de la tecnología que usamos a diario depende de un puñado de minerales cuyo suministro está concentrado en muy pocos países.