La visita del presidente francés, Emmanuel Macron, a Siria marca un momento histórico. Es la primera vez que un jefe de Estado de la Unión Europea viaja a Damasco desde la caída de Bashar al Assad en 2024, un gesto que refleja el cambio político que atraviesa el país y el acercamiento de Europa al nuevo gobierno.
Macron se reunirá con el presidente Ahmed al Sharaa, quien encabezó la ofensiva que puso fin al régimen de Assad tras más de cinco décadas en el poder. La agenda estará centrada en la reconstrucción del país, las inversiones y la estabilidad regional.
Después de trece años de guerra civil, Siria enfrenta el enorme desafío de reconstruir ciudades, hospitales, escuelas y rutas destruidas por el conflicto. Para eso necesita inversiones extranjeras, motivo por el que Macron llegó acompañado por empresarios franceses de los sectores energético y logístico.
El mandatario también insistirá en la necesidad de que el nuevo gobierno garantice los derechos de todas las comunidades religiosas y étnicas, luego de los episodios de violencia registrados en los últimos meses.

El actual presidente sirio es una figura que genera tanto expectativas como dudas. En el pasado estuvo vinculado a grupos extremistas, aunque rompió con Al Qaeda en 2016 y, tras derrocar a Assad, prometió formar un gobierno inclusivo y reconstruir el país.
Su administración logró que gran parte de las sanciones económicas impuestas por Europa fueran levantadas, un paso clave para atraer inversiones y recuperar la economía. Más allá de los acuerdos que puedan anunciarse, la visita de Macron simboliza el regreso de Siria a la escena internacional y abre una nueva etapa en la relación entre Europa y un país que durante más de una década permaneció aislado.