China realizó este lunes el lanzamiento de un misil balístico desde un submarino de propulsión nuclear hacia aguas internacionales del océano Pacífico, en una demostración de fuerza que provocó preocupación entre varios países de la región y reavivó el debate sobre el crecimiento de su poder militar.
Según informó la agencia estatal china, el proyectil transportaba una ojiva de prueba y fue disparado como parte del programa anual de entrenamiento de la Armada del Ejército Popular de Liberación. Desde Beijing aseguraron que la maniobra fue "rutinaria", se desarrolló con seguridad y no estuvo dirigida contra ningún país en particular.

Sin embargo, el ensayo fue seguido de cerca por Estados Unidos, que confirmó haber monitoreado el lanzamiento y volvió a pedir a China que participe en conversaciones significativas sobre control de armamentos.
Aunque las autoridades chinas no revelaron qué modelo utilizaron, especialistas militares sostienen que podría tratarse del JL-3, el misil balístico lanzado desde submarinos más avanzado desarrollado por China.
De acuerdo con informes militares occidentales, este sistema tendría un alcance suficiente para impactar en territorio continental de Estados Unidos sin que el submarino deba abandonar las aguas cercanas a la costa china, lo que incrementa considerablemente la capacidad de disuasión nuclear de Beijing.
Los analistas consideran que cada prueba de este tipo ofrece información valiosa sobre el nivel tecnológico y operativo de las fuerzas armadas chinas.

La prueba generó reacciones inmediatas en la región. Japón afirmó que expresó su "grave preocupación" al recibir el aviso del lanzamiento y pidió a China reconsiderar este tipo de operaciones.
Nueva Zelanda calificó el ensayo como un hecho "preocupante e indeseado" y sostuvo que el Pacífico Sur no debería convertirse en una zona para probar armamento estratégico. Australia también siguió de cerca el lanzamiento, que coincidió con la firma de un acuerdo de defensa entre Canberra y Fiyi.
Por su parte, Taiwán aseguró que la maniobra buscó intimidar a la comunidad internacional y advirtió que observa un aumento de la actividad naval china, incluyendo ejercicios conjuntos con Rusia durante la actual temporada de maniobras militares.
China continúa ampliando rápidamente sus capacidades militares, especialmente en el ámbito naval y de misiles estratégicos. En 2024 ya había realizado una prueba de un misil balístico intercontinental, considerada por varios gobiernos como una muestra del acelerado desarrollo de su arsenal.
El nuevo lanzamiento vuelve a colocar al océano Pacífico en el centro de la competencia geopolítica entre China y Estados Unidos, en un contexto marcado por las disputas en torno a Taiwán, el fortalecimiento de alianzas militares en la región y una creciente carrera armamentística.