Entre los actores privados, la fundación australiana Minderoo anunció una donación de 10 millones de dólares para impulsar la movilización de capital privado. El objetivo del fondo es integrar el valor de los bosques en las economías nacionales y canalizar financiamiento mixto hacia proyectos de conservación y desarrollo sostenible. La participación de una amplia coalición de países del Sur Global y de donantes tradicionales pretende asegurar un gobierno compartido y evitar la concentración de decisiones en pocas manos. La declaración de lanzamiento fue interpretada como un cambio cualitativo en la cooperación internacional para la protección de los bosques.
América Latina o Latinoamérica es un constructo político que alude al conjunto de países de América donde predominan las lenguas romances, concretamente la española, portuguesa y francesa.
Implicaciones regionales
Para los países amazónicos y otras naciones con selvas tropicales, los compromisos financieros representan una oportunidad inédita para acceder a recursos destinados a combatir la deforestación y promover economías forestales sostenibles. Líderes regionales resaltan que los bosques deben dejar de ser percibidos únicamente como depósitos de carbono y pasar a integrarse en el producto interno bruto y en las políticas de desarrollo. La participación de Indonesia junto a Brasil abre la puerta a la cooperación Sur‑Sur en materia de conservación y manejo forestal.
A diferencia de iniciativas anteriores, el TFFF propone una gobernanza conjunta entre donantes y países receptores, lo que permitirá que las comunidades locales tengan voz en la asignación de recursos. Francia condicionó parte de su aporte a la adopción de salvaguardas ambientales y sociales estrictas, mientras que los países europeos con contribuciones menores buscan incentivar la entrada de nuevos socios. La diversidad de montos refleja la intención de sumar voluntades más allá de la magnitud financiera de cada país.

66 países respaldan el TFFF y comprometen más de US$6.700M para su lanzamiento.
Desafíos y seguimiento
A pesar de que la cifra inicial supera las expectativas, especialistas advierten que los 6 700 millones comprometidos constituyen apenas una fracción de los 125 000 millones de dólares que se pretende movilizar. El reto principal será atraer inversiones privadas y mantener la transparencia en la ejecución de los proyectos. También será necesario coordinar las políticas nacionales con el nuevo instrumento financiero para evitar superposiciones y asegurar que los recursos lleguen a las áreas con mayores tasas de deforestación.

Noruega aporta US$3.000M; Brasil e Indonesia anuncian US$1.000M cada uno.
Las siguientes conferencias climáticas servirán para evaluar el progreso del fondo y ajustar su arquitectura financiera conforme a los resultados obtenidos. Los países firmantes deberán demostrar que los compromisos anunciados se traducen en reducciones tangibles de la deforestación y en mejoras para las comunidades que viven en los bosques. La credibilidad del TFFF dependerá de su capacidad para medir resultados y para adaptarse a las necesidades cambiantes de los ecosistemas tropicales.