El Gobierno nacional confirmó este martes que el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, mantendrá la custodia policial para él y su familia luego de haber denunciado una serie de amenazas.
La medida, que fue solicitada ante la Justicia y ejecutada por el Ministerio de Seguridad, tendrá una duración inicial de un año.
El anuncio fue realizado por el vocero presidencial, Adrián Ravier, durante su habitual conferencia de prensa en Casa Rosada, donde respondió consultas sobre la situación del exfuncionario tras su salida del Gobierno.
"Se mantiene", respondió de manera escueta Ravier al ser consultado sobre el operativo de seguridad que protege a Adorni.
Durante la conferencia, el vocero también negó que exista una auditoría interna para revisar el desempeño del exjefe de Gabinete, una posibilidad que había sido mencionada días atrás.
"El tema está claramente en la Justicia", sostuvo Ravier, quien aclaró que el Poder Ejecutivo no impulsará un mecanismo paralelo para investigar lo ocurrido durante la gestión de Adorni.

"No es que tengamos nosotros internamente en Casa Rosada un mecanismo aparte de lo que ya está llevando adelante la Justicia", agregó el funcionario.
De esta manera, el Gobierno buscó marcar distancia de la situación judicial que involucra al exfuncionario y dejar en claro que cualquier definición dependerá de las investigaciones que se desarrollen en los tribunales.
Mientras tanto, en los pasillos de la Casa Rosada aseguran que la salida de Adorni modificó el funcionamiento interno del Gabinete.
Fuentes del Ejecutivo describen un escenario de "alivio" y sostienen que, en apenas una semana, el clima político cambió de manera significativa. Según esa visión, durante los últimos meses la coordinación entre ministerios se había resentido y varias decisiones de gestión permanecían demoradas.
También señalan que las diferencias entre sectores cercanos a Javier Milei, especialmente entre el entorno de Karina Milei y Santiago Caputo, profundizaron las dificultades para tomar decisiones y afectaron el funcionamiento cotidiano del Gobierno.
Con el paso de los días comenzaron a conocerse cuestionamientos internos hacia la gestión de Adorni como jefe de Gabinete.
En distintos sectores del oficialismo sostienen que el exfuncionario concentró buena parte de sus esfuerzos en fortalecer su perfil político y comunicacional, mientras descuidaba tareas de coordinación dentro del Ejecutivo.
También trascendieron críticas por presuntos abusos de poder y por el uso de personal de la Casa Rosada para resolver cuestiones de carácter personal, hechos que generaron malestar dentro del Gobierno.
A esto se suma el fuerte deterioro de su imagen pública. Diversas encuestas difundidas en las últimas semanas muestran un crecimiento de su imagen negativa, mientras la investigación judicial continúa avanzando.
La continuidad de la custodia confirma que las autoridades consideran vigente el riesgo derivado de las amenazas denunciadas por Adorni. Sin embargo, desde el Gobierno insisten en que cualquier avance respecto de las acusaciones que rodean al exjefe de Gabinete deberá resolverse exclusivamente en sede judicial.
Con la protección policial garantizada por al menos un año y sin investigaciones administrativas abiertas en la Casa Rosada, el futuro político y judicial de Manuel Adorni dependerá ahora del desarrollo de las causas que tramitan en los tribunales federales.
ND