Con la interna del peronismo bonaerense en su momento de mayor tensión, el gobernador Axel Kicillof decidió redoblar su estrategia política y proyectarse a nivel nacional.
Mientras intenta contener el conflicto con el sector alineado con Cristina Fernández de Kirchner, el mandatario bonaerense prepara una serie de recorridas por distintas provincias para consolidar un armado federal con vistas a las elecciones presidenciales de 2027.
El objetivo es claro: ampliar su volumen político más allá de Buenos Aires y construir una red de dirigentes que respalde una eventual candidatura presidencial en un escenario donde el liderazgo del peronismo aún está lejos de definirse.
Aunque el gobernador busca mostrarse como una de las principales figuras de la oposición al gobierno de Javier Milei, el mayor desafío continúa estando dentro de su propio espacio.

La disputa con el kirchnerismo duro sigue escalando y pone en duda la capacidad del oficialismo bonaerense para llegar unido al próximo proceso electoral. Desde el sector que responde a Cristina Kirchner persisten los cuestionamientos al liderazgo de Kicillof, mientras el mandatario intenta sostener su propio espacio político, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Lejos de apagarse, la interna suma nuevos capítulos y obliga al gobernador a dividir su agenda entre la gestión provincial y la construcción de consensos dentro del peronismo.
El recorrido por el interior ya comenzó con actividades en la Ciudad de Buenos Aires, donde lanzó la rama porteña del Movimiento Derecho al Futuro, y continuó con visitas a Tierra del Fuego, Córdoba y Corrientes.
En las próximas semanas el itinerario incluirá provincias gobernadas por dirigentes peronistas y también distritos administrados por otras fuerzas políticas.
Entre los destinos previstos aparecen Santiago del Estero, donde mantiene una buena relación con la administración provincial, y La Pampa, cuyo gobernador Sergio Ziliotto lo invitó públicamente a visitar el distrito.
También analiza viajar a Catamarca para participar de la tradicional Fiesta del Poncho, invitado por el gobernador Raúl Jalil. Sin embargo, esa visita todavía depende de la evolución de la agenda política y de las diferencias que existen entre algunos gobernadores peronistas y la Casa Rosada.
La estrategia de Kicillof apunta a construir un liderazgo con alcance nacional en un momento en que el peronismo atraviesa un profundo proceso de reorganización tras la derrota electoral de 2023.

Además de reunirse con gobernadores aliados, el mandatario bonaerense busca fortalecer vínculos con intendentes, legisladores y referentes territoriales en provincias como Chubut, Mendoza, Jujuy y Misiones, donde también analiza desembarcos políticos.
Incluso evalúa reforzar su presencia mediante encuentros virtuales, una modalidad que ya utilizó recientemente con dirigentes de Entre Ríos, donde llamó a "organizarse para ganar" y relativizó las disputas internas al pedir que no se pierda tiempo en "miserias y chiquitajes".
Mientras intenta consolidar una alternativa nacional dentro del peronismo, Kicillof enfrenta el desafío de mantener la gobernabilidad en Buenos Aires y evitar que la interna erosione su capital político.
Con el calendario electoral de 2027 cada vez más cerca, el gobernador sabe que su proyección nacional dependerá tanto de su capacidad para sumar apoyos en el interior del país como de lograr una tregua en la provincia que concentra el mayor peso electoral de la Argentina. En ese delicado equilibrio se juega buena parte de su futuro político.
ND