Casi tres años después del crimen que conmocionó al país por su brutalidad, la familia de Fernando "Lechuga" Pérez Algaba encontró un primer alivio en la Justicia. Horas después de que un jurado popular declarara culpables a Maximiliano Pilepich, Nahuel Vargas y Matías Gil por el asesinato del empresario, su hermano Rodolfo resumió el sentimiento que atravesó a los suyos con una frase que, según dijo, esperó pronunciar durante mucho tiempo: "Por fin va a descansar en paz".
Rodolfo Pérez Algaba celebró el fallo y sostuvo que el veredicto les permitió empezar a cerrar una etapa marcada por el dolor. "Me tengo que sacar el sombrero con el trabajo que realizaron ellos. No me alcanzan las palabras para agradecerles. Estoy súper contento de que se haya hecho justicia y que los tres se coman una cadena perpetua. Ahora seguramente iremos por el resto", afirmó.
Además de expresar su satisfacción por el resultado del juicio, el hermano de la víctima destacó el desempeño de la fiscal Marcela Diamundo y de los abogados querellantes Javier Baños y Sebastián Queijeiro, a quienes les atribuyó un papel central para acreditar la responsabilidad de los acusados.
También cuestionó la estrategia de las defensas durante el debate oral y aseguró que el jurado logró distinguir las pruebas presentadas en el expediente. "Buscaron mil coartadas para salvar a sus clientes, pero el jurado supo sacar bien el veredicto", sostuvo.

Los doce integrantes del jurado popular declararon culpables a Pilepich, Vargas y Gil por el delito de homicidio agravado por alevosía, codicia, premeditación y el uso de arma de fuego, figura que prevé como única condena la prisión perpetua. La audiencia de cesura, en la que el tribunal fijará formalmente la pena, aún no tiene fecha.
Aunque el juicio contra los tres principales imputados concluyó con un veredicto condenatorio, la investigación todavía no está cerrada. En el expediente permanecen imputados la gestora Flavia Bomrad, el comisario Horacio Córdoba, Fernando Gastón Carrizo y Luis Contreras, quienes serán juzgados en un proceso ordinario ante el mismo Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 de Lomas de Zamora.
Según la acusación, Fernando Pérez Algaba fue asesinado el 18 de julio de 2023 en un campo de General Rodríguez, adonde había acudido para cobrar una deuda de 200 mil dólares que reclamaba a Maximiliano Pilepich por una operación inmobiliaria.
La hipótesis de la querella sostiene que el móvil del crimen fue económico. De acuerdo con esa reconstrucción, Pilepich y Vargas planificaron el homicidio, Bomrad llevó a la víctima hasta el lugar donde fue emboscada, mientras que Gil y Carrizo colaboraron en el traslado del cadáver. A Horacio Córdoba, en tanto, se le atribuye haber participado del descuartizamiento y de la maniobra para ocultar los restos, que fueron abandonados en valijas en un arroyo de Ingeniero Budge.
Para la familia de "Lechuga", sin embargo, el fallo conocido esta semana representa apenas el comienzo del cierre judicial del caso. "Ahora iremos por el resto", insistió Rodolfo Pérez Algaba, convencido de que todavía queda un nuevo capítulo por escribirse en los tribunales.