Moana realizó su estreno mundial en el emblemático Hollywood Bowl de Los Ángeles el martes por la noche. Aunque el embargo para las reseñas formales de la crítica todavía está vigente, justo antes de su llegada a los cines el 10 de julio, se permitió a la prensa y a los asistentes publicar sus primeras impresiones en redes sociales. El veredicto inicial del público ha resultado ser, en el mejor de los casos, dividido, y en el peor, sumamente hostil hacia la propuesta de Disney.
La dirección de este largometraje corre a cargo de Thomas Kail, quien asume el desafío de trasladar a la gran pantalla con actores reales el éxito animado. En esta oportunidad, Dwayne Johnson se convierte en Maui una vez más pero por primera vez lo veremos a él en pantalla, asumiendo físicamente el papel que previamente solo había interpretado con su voz. Por su parte, Catherine Laga'aia hace su debut cinematográfico al ponerse en la piel de la princesa Moana, relevando así a Auliʻi Cravalho, la voz original del personaje en las entregas animadas de 2016 y 2024. El elenco principal se complementa con las actuaciones de Rena Owen, John Tui y Frankie Adams.
Jared Bush y Dana Ledoux Miller firman el guion de esta entrega, apoyándose en la trayectoria de Bush en las dos películas animadas previas. En el apartado musical, tanto el compositor Mark Mancina como el reconocido creador de canciones Lin-Manuel Miranda vuelven a estar presentes, garantizando la inclusión de los icónicos temas musicales que caracterizan a esta franquicia cinematográfica. Además, Jemaine Clement retoma su rol para dar vida al gigantesco y codicioso cangrejo Tamatoa.
Esta producción se suma a la larga lista de adaptaciones live-action con las que Disney reinterpretó sus grandes clásicos animados a lo largo de los años, una estrategia comercial que ha arrojado resultados muy diversos en taquilla y crítica. Mientras que proyectos como Lilo & Stitch, La bella y la bestia o El libro de la selva lograron ser un éxito comercial, otros intentos como Dumbo y Blancanieves sufrieron duros fracasos económicos. Para la nueva versión de Moana las expectativas son altas, considerando que la cinta original de 2016 recaudó 687 millones de dólares globales y su secuela de 2024 superó los 1.059 millones en todo el mundo.
Gran parte de los comentarios negativos tras la función de estreno apuntan a la falta de originalidad y al uso excesivo de efectos digitales que restan autenticidad a la producción. Críticos como Matt Neglia expresaron con dureza que el filme demuestra hasta dónde llega la compañía por dinero fácil, calificándolo como un intento innecesario que no aporta nada nuevo. En sus palabras, el analista señaló que "los efectos visuales son tan planos, con una fuerte dependencia del uso de pantallas verdes y CGI para muchos de sus escenarios, efectos de agua, criaturas e incluso los números musicales, que todo resulta desalmado e inauténtico".
El debate sobre la necesidad de esta producción se repitió constantemente entre los asistentes, quienes cuestionaron el motivo de recrear escenas de manera idéntica a una película de apenas diez años de antigüedad. Jonathan Sim describió el largometraje en sus redes como una copia exacta que imita en lugar de innovar, definiéndola como una decisión financiera miserable y sin alma. De igual forma, el crítico Germain Lussier advirtió a los futuros espectadores sobre el cambio de atmósfera de la historia, comentando de manera irónica: "Si tienes curiosidad por saber cómo sería Moana más lenta, más oscura y menos fantástica, vaya, tengo una película para ti".

A pesar de la oleada de reproches hacia la dirección creativa del filme, la actuación de Catherine Laga'aia fue uno de los pocos aspectos que recibió elogios consistentes por parte de la audiencia, aunque algunos sintieron que la presencia de Johnson llegaba a eclipsarla o lucía extraña debido a su vestuario. Observadores como Peter Gray comentaron que la actriz logra brillar con luz propia a pesar de que el largometraje parece haber llegado demasiado pronto. Por su parte, Tyler Taing fue mucho más severo con el aspecto estético del proyecto, afirmando que la película toma uno de los universos más vibrantes de la animación reciente y "lo convierte en una de las películas más feas del año".
En la otra cara de la moneda, un sector de los asistentes defendió el enfoque nostálgico del filme, argumentando que la fidelidad estricta al material de origen es precisamente lo que los seguidores de la franquicia esperan ver en el cine. Especialistas como Tessa Smith manifestaron su grata sorpresa ante el resultado final, destacando la química entre los protagonistas y la belleza de algunos planos. En una línea similar, portales de crítica compartieron que, aunque la película prefiere la comodidad en lugar de la reinvención y arriesga muy poco creativamente, cumple con entregar exactamente lo que los fanáticos buscan.
