La selección argentina se cruzará este sábado con Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026, en un partido que inevitablemente despierta recuerdos de otros grandes enfrentamientos deportivos entre ambos países.
Más allá del fútbol, uno de los episodios más recordados tuvo como protagonista a Roger Federer, quien en diciembre de 2012 visitó la Argentina para disputar dos partidos de exhibición frente a Juan Martín del Potro y, durante su estadía, también mantuvo un encuentro con la entonces presidenta Cristina Kirchner en la Residencia de Olivos.
La visita del considerado por muchos como el mejor tenista de todos los tiempos trascendió el ámbito deportivo. Además de protagonizar un espectáculo histórico junto al tandilense, Federer desarrolló una intensa agenda institucional y solidaria que incluyó una audiencia oficial con la jefa de Estado y una clínica de tenis para niños.
A casi 14 años de aquella gira, y con un nuevo Argentina-Suiza en el horizonte, aquel viaje vuelve a ocupar un lugar especial en la memoria de los fanáticos del deporte.
En diciembre de 2012, Roger Federer llegó al país como una de las máximas figuras del deporte mundial. Con múltiples títulos de Grand Slam en su haber y consolidado como una leyenda del tenis, el suizo aceptó disputar dos partidos de exhibición frente a Juan Martín del Potro, que atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera.
Las exhibiciones se desarrollaron el 12 y el 13 de diciembre en el estadio especialmente montado en Tigre, ante unas 20.000 personas que agotaron rápidamente las localidades para presenciar un espectáculo inédito.
El primer encuentro quedó en manos de Del Potro, que remontó el marcador para imponerse por 3-6, 6-3 y 6-4. Un día después, Federer tuvo su revancha al quedarse con el segundo partido y despedirse del público argentino en medio de una ovación.
Más allá de los resultados, la gira fue recordada por el nivel de tenis exhibido y por la conexión que el suizo estableció con los espectadores.

Quienes estaban acostumbrados a observar por televisión al Federer competitivo y reservado descubrieron durante aquellas jornadas una faceta mucho más relajada y cercana.
El suizo interactuó constantemente con los espectadores, respondió a los cánticos, sonrió ante las bromas del público y hasta alentó a las tribunas en distintos pasajes del encuentro.
También protagonizó gestos que despertaron admiración, como su precisión para entregar las pelotas a los alcanzapelotas o el tiempo que dedicó a firmar autógrafos al finalizar la exhibición.
"Estoy agradecido y disfruté mucho del partido", expresó al terminar el primer encuentro, mientras cientos de fanáticos intentaban acercarse para conseguir una fotografía o una firma.

La primera jornada no estuvo exenta de complicaciones. Antes del comienzo del partido, una de las tribunas tubulares presentó un desplazamiento de algunos centímetros, lo que obligó a evacuar y reubicar a unas 150 personas por razones de seguridad.
La situación provocó una demora cercana a una hora en el inicio de la exhibición y generó momentos de tensión entre los asistentes, que manifestaron su malestar por la organización del evento.
Una vez solucionado el inconveniente, el partido pudo disputarse con normalidad y el clima cambió completamente cuando Federer y Del Potro comenzaron a desplegar su tenis sobre la cancha.

Antes de enfrentar a Del Potro, Federer cumplió una agenda institucional que incluyó una visita oficial a la Residencia Presidencial de Olivos.
La reunión con Cristina Kirchner se realizó durante la mañana del 12 de diciembre de 2012 y se extendió durante unos 35 minutos.
Además de la entonces presidenta, participaron del encuentro el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro; el secretario de Deportes, Claudio Morresi; el padre del tenista, Anton Federer; y los organizadores de las exhibiciones, Guillermo Marín y Anthony Godsick.
Tras la audiencia, Cristina Kirchner y Federer posaron juntos con una raqueta de tenis en una de las imágenes más recordadas de aquella visita.
El propio suizo reconoció que no era habitual para él ser recibido por un jefe de Estado. "No me pasa muy seguido ser recibido por un presidente. Me siento muy honrado y estoy agradablemente sorprendido", expresó luego del encuentro.

La agenda de Federer también tuvo un marcado perfil social. Junto a Juan Martín del Potro participó de una clínica de tenis destinada a chicos de escuelas deportivas y a niños con discapacidad.
Durante la actividad, ambos compartieron ejercicios, pelotearon con los participantes y respondieron preguntas de los más pequeños, en una experiencia que muchos de ellos recordaron como uno de los momentos más importantes de sus vidas.
La actividad fue una muestra más del clima distendido que caracterizó la visita del suizo durante aquellos días en Argentina.