El martes por la noche, la Cancha Central de Wimbledon fue testigo de un partido que quedará grabado en la historia. Novak Djokovic, a sus 39 años, derrotó al canadiense Félix Auger-Aliassime en cinco sets y tras 5 horas y 15 minutos, convirtiendo el encuentro en el cuarto de final más largo jamás disputado en el All England Club.
El marcador final reflejó la intensidad: 7-6 (12-10), 3-6, 6-3, 6-7 (4-7) y 7-6 (10-4). Cada set fue una batalla de nervios y resistencia, con el canadiense conectando 29 aces y salvando 11 de 13 puntos de quiebre, mientras Djokovic apelaba a su experiencia y temple para sostenerse en los momentos decisivos.
La épica se construyó también fuera de lo técnico. El serbio, molesto por el cierre del techo de la pista, debió adaptarse a condiciones que no prefería. En medio de la tensión, confesó que pidió a sus hijos que se fueran a dormir tras el cuarto set, pero ellos se quedaron: “Me alegra que hayan visto uno de los mejores partidos que jugué aquí”.
Novak Djokovic is 39 years old and just won a 5 hour and 15 minute match at Wimbledon 😮 pic.twitter.com/ekB1peElnX
— SportsCenter (@SportsCenter) July 7, 2026
Con esta victoria, Djokovic alcanzó su 15ª semifinal en Wimbledon y la octava consecutiva, reafirmando su vigencia en un torneo donde ya levantó siete títulos. Además, sumó su triunfo número 107 en el All England Club, superando la marca histórica de Roger Federer.
El partido no fue el más largo de Wimbledon en general: ese récord sigue perteneciendo al legendario duelo entre John Isner y Nicolas Mahut en 2010, que duró 11 horas y 5 minutos repartidas en tres días y terminó 70-68 en el quinto set. Sin embargo, lo vivido en Londres fue un nuevo capítulo de resistencia y emoción que se suma a la leyenda del serbio.
La emoción se palpó en cada punto. Djokovic habló de haber ganado “con la raqueta y con mucho corazón, gestionando los nervios y la enorme tensión”. Auger-Aliassime, pese a la derrota, dejó una actuación que lo consolida como uno de los grandes talentos de la nueva generación.
Ahora, el balcánico se prepara para enfrentar al número uno del mundo, Jannik Sinner, en una semifinal que promete ser otro clásico. Pero más allá de lo que ocurra, este partido ya quedó en la memoria como una muestra de que, incluso al borde de los 40, Djokovic sigue escribiendo páginas doradas en la Catedral del tenis.
Grand Slams conquistados: 24 títulos, récord absoluto en la historia del tenis masculino.
Finales de Grand Slam: 38 disputadas, más que cualquier otro jugador.
Masters 1000: 40 títulos, líder histórico en esta categoría.
ATP Finals: 7 conquistas, récord compartido con Roger Federer.
Victorias en Wimbledon: 107 triunfos, superando el registro de Roger Federer (105).
Quintos sets en Grand Slam: 50 disputados, récord histórico, superando a Stan Wawrinka (49).
Semifinales de Wimbledon: 15 presencias, una marca que lo coloca entre los más grandes del torneo.
Títulos totales ATP: 101 en el circuito profesional, incluyendo todas las categorías.
Número 1 del ranking: más de 400 semanas en la cima, récord absoluto en la historia de la ATP.
Estos récords no son solo números: reflejan la longevidad, la consistencia y la capacidad de reinvención de Djokovic. A los 39 años, sigue ampliando su legado en un circuito donde ya se retiraron Federer y Nadal, y donde la nueva generación (Sinner, Alcaraz, Medvédev) lo desafía constantemente. Cada marca que rompe es un recordatorio de que su carrera no se mide solo en títulos, sino en la capacidad de sostener la excelencia durante dos décadas.