08/07/2026 - Edición Nº1247

Opinión


Casa Rosada

Más política, menos batalla cultural

08/07/2026 | El libertarismo que distribuía en sus discursos Javier Milei dio paso al ultra conservadurismo que se expresa desde la Fundación Faro.



El oficialismo dio inicio formal a la estrategia electoral 2027 con un objetivo explícito: la reelección de Javier Milei. Lo planteó Karina Milei sin rodeos ante los diputados y senadores libertarios convocados días atrás en la Casa Rosada, y el propio Presidente cerró el encuentro con la misma consigna. El instrumento elegido no es un cambio de relato sino una reforma política de fondo, cuyo corazón es la suspensión de las PASO. Esa es la principal tarea para la que ha sido designado Diego Santilli como Jefe de Gabinete.

El diseño combina dos piezas: la suspensión de las primarias obligatorias y un esquema de listas "colectoras" para legisladores nacionales, gobernador y otros cargos que permitiría a las distintas fuerzas políticas presentar listas propias mientras acompañan la misma candidatura presidencial. Es una ingeniería pensada para un contexto de Boleta Única de Papel (BUP): el elector vería al mismo candidato a presidente repetido en más de una columna, con distintos candidatos legislativos por debajo.

El efecto que puede tener ese mecanismo con boleta única no es idéntico al de las colectoras tradicionales en boleta partidaria, y ahí reside buena parte de la negociación técnica que hoy se da puertas adentro. Lo más tradicional que se observa en la idea es la tentación de los oficialismos a corregir las reglas electorales para torcer el resultado a su favor. Más política clásica imposible.

La hipótesis es que la suspensión de las PASO busca impedir que la oposición se ordene detrás de una oferta única encuentra respaldo directo en el diagnóstico oficialista: sin primarias obligatorias, los espacios rivales pierden el mecanismo natural para dirimir liderazgos y quedan más expuestos a la fragmentación.

El cálculo de fondo es electoral y aritmético a la vez: con los niveles actuales de aprobación y rechazo del oficialismo, una segunda vuelta es un terreno de riesgo, porque obligaría a una polarización directa en la que el electorado no libertario tendría incentivos para unificarse detrás de un solo candidato opositor. Ganar en primera vuelta, en cambio, sólo exige ser la primera minoría con la distancia reglamentaria.

Qué pasa con la batalla cultural

Mientras crece esta lógica puertas adentro de la Casa Rosada, va perdiendo impulso lo que el propio Javier Milei y los suyos han llamado la “batalla cultural”. En realidad, aquella denominación que pretendió representar el libertarismo que distribuía en sus discursos Javier Milei y que sostiene la soberanía del individuo como valor supremo, le dio paso al ultra conservadurismo que se expresa desde la Fundación Faro, dirigida por Agustín Laje y receptora de cuantiosos aportes administrados por la figura menos nombrada pero muy relevante: Francisco Caputo, el hermano de Santiago Caputo, nexo central con el CPAC y terminales en Estados Unidos ligadas al vecindario ideológico de Trump.

Esa línea de pensamiento que tuvo su momento de furor en el discurso de Javier Milei en Davos en 2025 desató una cadena de efectos de los que vale la pena seguir de cerca en función de sus posibles consecuencias electorales. La labor de Diego Santilli es generar las condiciones para que la intensa minoría que apoya a Javier Milei no se vea amenazada por la oferta electoral que se construya enfrente. Pensar en agrandar la base de sustentación no es el principal objetivo sino evitar que el rechazo, no sólo por el andar de la economía, sino por los efectos como el de la puja cultural, se agrupen detrás de una opción política que los represente.

Y para entender esa proyección, vale la pena prestar atención a una serie de informes que circulan puertas adentro de los despachos del oficialismo y la oposición. En él se destaca, por ejemplo, que las mujeres representan el 52% del padrón electoral argentino. Y en una hipótesis de segunda vuelta presidencial, la diferencia entre obtener el 42% y el 47% del voto femenino puede determinar el resultado global. La proyección de marzo de 2026 asignaba a Milei el apoyo del 60,3% entre hombres y el 42,2% entre mujeres. Eso produjo un promedio que sostenía la competitividad. La movilización del 3 de junio de 2026, undécima marcha de Ni Una Menos, multitudinaria y con réplicas en todo el país, fue una señal de activación del electorado femenino en sentido contrario al oficialismo.

El problema adicional es el voto joven. En 2023, el 40% del caudal de Milei provenía de votantes sub-30, con predominio masculino. Para las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025, ese segmento había desertado parcialmente: en la tercera sección electoral, LLA obtuvo solo el 26% entre jóvenes, similar al 26,5%-31,8% que logró entre mayores de 35. En aquel momento, el oficialismo lo reconoció internamente: "El que no fue a votar no es el votante blando. Es el propio, el sub-35 que se enamoró del Milei outsider”. La respuesta a ese interrogante ha quedado saldada recientemente. Ya no hay un Milei outsider sino un representante de la casta política. La base de compensación se erosiona al mismo tiempo que la brecha de género se amplía.

El referido informe señala, además que "La hipótesis central de esta alerta es que la batalla cultural de LLA le impone un techo estructural en el electorado femenino y en el colectivo LGBT que se tornará más costoso en la medida en que confluyan tres procesos que están simultáneamente en curso.

El primero es el agravamiento de la contradicción interna entre libertarismo y ultraconservadurismo. Si profundiza el ultraconservadurismo, la brecha de género se amplía. El espacio está atrapado en una contradicción que produce más daño cuanto más tiempo permanece sin resolución. 

El segundo es la activación del electorado femenino. Las marchas del Ni Una Menos son señales de movilización política. Una marcha como la del 3 de junio de 2026 indica que el electorado más adverso al oficialismo está construyendo energía política hacia el ciclo 2027. 

El tercero es la erosión de la base masculina joven. El segmento que más compensa la brecha de género en 2023 fue el primero en desafectarse. Si en 2027 ese segmento, por distintos motivos, llega a enfrentar una apatía frente a las urnas, el modelo aritmético de compensación colapsa.

Javier Milei y el Gordo Dan

La interna peronista: los "cuatro cuartos" de Cristina

Si de política se trata, a hipótesis sobre la imposibilidad de ordenar la interna peronista, incluso sin PASO, tiene sustento directo en la lectura que círculos cercanos a Cristina Kirchner atribuyen a la expresidenta: la elección de 2027 será de "cuatro cuartos", es decir, un escenario fragmentado en al menos cuatro espacios competitivos dentro y fuera del peronismo. Máximo Kirchner y La Cámpora ya blanquearon la ruptura con Axel Kicillof en el acto de Parque Lezama, y en el entorno del gobernador bonaerense se descarta un acuerdo que lo consagre como candidato de unidad reconociendo la conducción de Cristina. Al menos, hasta ahora. Se trabaja con esa hipótesis que no descarta, en los términos más extremos del análisis, incluso la decisión de correrse de la pelea para esperar un mejor momento. Es verdad que no tiene demasiado margen para ejecutarlo. Ya ha comprometido a un nutrido grupo que levanta las banderas de su candidatura.

La persistencia en la puja entre ambos sólo respondería a un enorme favor para la Casa Rosada. De manera deliberada o no, la política no suele ser analizada a partir de uno de los principales aspectos que rodean la conducta de los seres humanos, y de los políticos mucho más: la administración de su propio ego. La manera en la que se perciben de cara a la realidad y su rol en la historia. Muchas veces, ese prisma suele estar distorsionado.

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