09/07/2026 - Edición Nº1248

Deportes


El deporte de 1816

Pato, truco y sortijas: así se divertía la Argentina en tiempos de la Independencia

09/07/2026 | Hoy se celebra en todo el país el Día de la Independencia, pero hace dos siglos había otra historia: cómo el ocio era parte fundamental de la cultura.



En el año de la Declaración de la Independencia, el deporte tal como lo conocemos hoy -reglado, con clubes y federaciones- prácticamente no existía en el Río de la Plata. Lo que sí abundaba eran destrezas ecuestres, juegos de naipes y azar, y algunas tradiciones traídas por los colonizadores españoles.

Para ese entonces, el término "deporte" no tenía nada que ver con competencia física: significaba simplemente entretenimiento, diversión, disfrute, juego, placer o cualquier pasatiempo agradable. Es decir, si alguien en 1816 hubiera dicho "mi deporte favorito", podría haberse referido a leer, cazar o conversar. Sin embargo, la etimología de esta palabra provenía del verbo en latín deportare, lo que, dicho en otras palabras, era "salir", "sacar afuera" o esparcirse.

El territorio de los gauchos: destrezas a caballo

La cultura gauchesca, legitimada tras el proceso independentista, tenía en el caballo su gran protagonista. Entre los juegos y destrezas más difundidos en el campo y que empezaban a colarse también en los pueblos estaban:

  • La corrida de sortija: un jinete debía ensartar al galope una pequeña argolla suspendida de un arco, usando un palito a modo de lanza. El juego venía de tradiciones medievales europeas y ya se practicaba en el Río de la Plata desde el siglo XVIII: hay testimonios de su práctica en las Fiestas Mayas porteñas de comienzos de la década de 1820, y crónicas de la época describen cómo se armaba la cancha en la calle principal del pueblo, frente al edificio municipal.
  • Las carreras cuadreras: picadas parejeras entre dos caballos, con apuestas de por medio.
  • El pato: en su forma original y peligrosa, jugado a caballo con un pato vivo metido en un saco de cuero. Su violencia llevaría a que fuera prohibido apenas seis años después, en 1822. Sin embargo, luego se lo reconvirtió y una pelota con asas pasó a ser el pasamanos oficial.
  • La doma y la jineteada: exhibiciones de habilidad para domar potros.
  • La visteada: un simulacro de duelo criollo con palos o cañas tiznadas en lugar de facones, usado como entrenamiento.

La carrera de la sortija fue muy popular en tiempos coloniales, tanto en Europa como en el Río de la Plata. 

La herencia española: pelota, bochas y toros

De la época colonial quedaban también costumbres traídas por los españoles:

  • La pelota (antecedente de la pelota vasca): ya en 1779 existía una cancha en la esquina de las actuales calles Tacuarí y México, en Buenos Aires.
  • Las bochas, que se mantendrían populares hasta hoy.
  • Las corridas de toros, que con el tiempo caerían en desuso hasta ser prohibidas hacia fines del siglo XIX.

El pato y el truco, los sobrevivientes hasta hoy

El pato tiene un lugar especial en esta historia: es, con diferencia, el juego con más continuidad de todos los que se practicaban en los albores de la Independencia. Mientras la sortija, las cuadreras o la taba fueron variando su forma o cayendo en el olvido con el paso de las décadas, el pato atravesó casi dos siglos de historia argentina sin perder su esencia, aunque sí cambiando drásticamente su forma: de un pato vivo metido en una bolsa de cuero pasó a una pelota con asas, reglamentada y federada.

Torneo de Pato

El pato es el deporte nacional de la Argentina y tiene su cancha principal se encuentra en Campo de Mayo, en el partido de San Miguel.

Según la propia Federación Argentina de Pato, su origen se remonta incluso a los albores del 1600, con motivo de las fiestas de beatificación de San Ignacio de Loyola. Posteriormente siguió su tradición en el campo con los mismos gauchos que peleaban por la Independencia, sobrevivió a prohibiciones de gobernadores y caudillos durante todo el siglo XIX, y llegó al siglo XX transformado en un deporte nacional organizado con clubes y torneos oficiales, como explicó a NewsDigitales el jugador Martín Lemme en una entrevista pasada

Por su parte, el truco -a diferencia del pato-, nunca dejó de jugarse ni cambió su esencia, y sigue siendo hoy uno de los juegos de naipes más populares del país, presente en cualquier sobremesa o boliche de barrio. Se mantuvo siempre en el terreno del juego de azar y destreza mental, sin transformarse en un deporte reglado ni institucionalizado, pero con un fuerte componente cultural en toda la sociedad argentina que, incluso, es sinónimo de cábalas y apuestas de la Scaloneta.