El presidente Javier Milei volvió a mostrarse públicamente junto a uno de los integrantes más influyentes de su círculo de confianza. En ese sentido, publicó junto al economista Demian Reidel, el paper académico Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns, un trabajo que ambos presentan como un aporte teórico para explicar los fundamentos del programa económico que impulsa el Gobierno.
La reaparición de Reidel no pasa desapercibida. Si bien continúa siendo uno de los principales asesores del mandatario en materia económica y tecnológica, su nombre quedó asociado en los últimos meses a la polémica que rodeó su gestión al frente de Nucleoeléctrica Argentina, empresa estatal de la que terminó saliendo en medio de sospechas sobre contrataciones y fuertes tensiones internas.
El trabajo firmado por Milei y Reidel sostiene que las economías necesitan alcanzar una "escala mínima viable" para poder crecer de manera sostenida. Según los autores, cuando predominan los rendimientos crecientes y existen restricciones sobre la capacidad de trabajo, el tamaño de una economía deja de ser un dato secundario y pasa a definir si puede expandirse o queda condenada al estancamiento.
En ese marco, el estudio cuestiona algunos postulados tradicionales de la teoría económica y plantea que regulaciones o pérdidas de productividad pueden elevar el umbral mínimo necesario para sostener el crecimiento, hasta provocar incluso el colapso de una economía. Los autores aclaran que se trata de un desarrollo teórico y metodológico, sin una aplicación empírica sobre países específicos.
Economista con trayectoria en el sector financiero internacional, Reidel integra desde hace años el núcleo de asesores más cercano a Milei. Su influencia se hizo visible durante la campaña presidencial y continuó una vez iniciado el Gobierno, especialmente en temas vinculados con innovación, inteligencia artificial y estrategia económica.
Su cercanía con el Presidente se mantuvo incluso después de dejar la Jefatura de Gabinete de Asesores en 2025. Desde entonces siguió participando en distintas iniciativas impulsadas por la administración libertaria y conservó un vínculo directo con el jefe de Estado.
Sin embargo, también protagonizó algunos episodios controvertidos. Uno de los más recordados ocurrió cuando afirmó que el principal problema para desarrollar inteligencia artificial en Argentina era que el país "está poblado por argentinos", declaración que generó un fuerte rechazo político y social y que posteriormente intentó morigerar con disculpas públicas.

La etapa de mayor desgaste político llegó durante su paso por la presidencia del directorio de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa encargada de operar las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse.
En febrero de este año dejó el cargo en medio de una renovación casi total de las autoridades de la compañía. Aunque el Gobierno presentó la decisión como parte de una reorganización administrativa, el recambio se produjo después de que trascendieran denuncias internas por presuntas irregularidades en distintos procesos de contratación.
Entre los cuestionamientos figuraron una licitación del servicio de limpieza cuyo costo habría aumentado significativamente respecto del contrato anterior y la implementación de un sistema informático SAP que, según las denuncias, pasó de un presupuesto inicial cercano a los 600.000 dólares a una erogación cercana a los siete millones.
Las sospechas derivaron en investigaciones administrativas dentro de la empresa y también llegaron al Congreso, donde se impulsó un pedido de informes para conocer detalles de las contrataciones, los procesos licitatorios y el manejo de los recursos durante la gestión de Reidel.
La publicación conjunta del paper constituye también una señal política. En momentos en que Reidel había quedado bajo la lupa por su paso por Nucleoeléctrica, Milei decidió volver a asociar públicamente su figura a la de uno de los colaboradores que mayor influencia mantiene sobre su visión económica.
El trabajo académico aparece así no solo como un intento de aportar fundamentos teóricos al rumbo económico del Gobierno, sino también como una ratificación de la confianza presidencial en uno de sus asesores más cercanos, pese a las controversias que marcaron su gestión en la empresa nuclear.