12/07/2026 - Edición Nº1251

Internacionales

Tensión regional

Irán, Kuwait, Catar y Jordania: el ataque que volvió a encender el Golfo Pérsico

12/07/2026 | Los ataques contra bases estadounidenses ampliaron el conflicto y elevaron el riesgo sobre el estrecho de Ormuz y el mercado energético.



Irán atacó el 9 de julio instalaciones militares vinculadas con Estados Unidos en Kuwait, Baréin, Catar y Jordania. La ofensiva con misiles y drones llegó después de dos jornadas de bombardeos estadounidenses contra objetivos militares situados dentro del territorio iraní. Las acciones terminaron de quebrar el frágil entendimiento alcanzado a fines de junio para frenar los ataques recíprocos y retomar las conversaciones. La principal novedad es que el enfrentamiento volvió a extenderse sobre países que intentaban mantenerse fuera de una participación militar directa.

Estados Unidos informó que sus últimas dos rondas alcanzaron más de 170 objetivos iraníes, incluidos sistemas de defensa aérea, radares, instalaciones militares y posiciones relacionadas con la Guardia Revolucionaria. Irán reportó al menos 14 muertos y 78 heridos durante los bombardeos, mientras que Kuwait confirmó una persona herida por fragmentos derivados de las intercepciones. Aunque no se registraron bajas estadounidenses, la combinación de ataques sobre Irán y represalias contra bases regionales elevó nuevamente el riesgo de una confrontación prolongada.

 

Irán es una república islámica del golfo Pérsico (Arábigo) con sitios históricos que datan del Imperio Persa.

Bases bajo presión

Los ataques iraníes combinaron blancos militares diferentes en cada uno de los países alcanzados. En Kuwait fueron señalados sistemas estadounidenses de defensa Patriot y se activaron interceptores contra misiles balísticos, un misil de crucero y varios drones. Jordania informó el derribo de proyectiles dirigidos hacia instalaciones donde operan fuerzas estadounidenses, mientras Baréin y Catar activaron sus mecanismos de alerta aérea. La ofensiva buscó demostrar que la infraestructura militar de Washington distribuida por la región puede quedar expuesta cada vez que aumentan los bombardeos sobre Irán.

La dimensión regional requiere distinguir entre los países atacados y las organizaciones a las que pertenecen. Kuwait, Baréin y Catar integran el Consejo de Cooperación del Golfo, junto con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán, mientras Jordania permanece fuera del bloque. Los gobiernos afectados reforzaron sus defensas y defendieron su soberanía sin anunciar una entrada formal en la guerra. Esa cautela intenta evitar que una represalia directa convierta a los Estados árabes del Golfo en participantes permanentes del enfrentamiento.


Irán atacó bases vinculadas a EE.UU. y amplió la crisis militar por todo el Golfo.

Ormuz como límite

El estrecho de Ormuz continúa siendo el punto con mayor capacidad para transformar la crisis militar en una conmoción económica internacional. Los nuevos bombardeos estadounidenses estuvieron relacionados con ataques iraníes contra embarcaciones comerciales y con las disputas por el control de la navegación en ese corredor. Por allí circula una parte decisiva del petróleo y del gas natural licuado comercializados internacionalmente. Una interrupción sostenida del tráfico marítimo tendría consecuencias sobre el precio del crudo, los seguros, los fletes y el abastecimiento energético de numerosos países.


Los países árabes reforzaron sus defensas sin incorporarse formalmente a la guerra.

Para Argentina, el impacto inmediato no depende de una participación política o militar, sino de la evolución de los precios internacionales y de las condiciones financieras. Un encarecimiento prolongado del petróleo puede aumentar los costos de combustibles, transporte e importaciones energéticas, aunque la magnitud final dependerá de la duración de la crisis y de la producción local. Los próximos indicadores serán nuevos ataques contra bases, una eventual respuesta militar de los países afectados y cualquier restricción real en Ormuz. Mientras esas tres variables permanezcan abiertas, la escalada seguirá siendo regionalmente grave, pero todavía estará por debajo de una guerra convencional generalizada.