13/07/2026 - Edición Nº1252

Internacionales

Disputa tecnológica

Alibaba prohíbe Claude Code y empuja a Qoder en plena pulseada con Anthropic

13/07/2026 | La prohibición interna y la alerta china muestran cómo la seguridad digital se integra a la competencia tecnológica entre Pekín y Washington.



Alibaba comenzó a aplicar este 10 de julio la prohibición interna de Claude Code en sus entornos laborales. La medida alcanza a los empleados que utilizaban el asistente de programación desarrollado por Anthropic y contempla su reemplazo por Qoder, la plataforma impulsada por el propio conglomerado chino. La decisión convierte una controversia técnica sobre recopilación de información en una expresión concreta de la competencia entre los ecosistemas digitales de China y Estados Unidos.

La restricción entró en vigor dos días después de que la plataforma nacional de vulnerabilidades de China emitiera una advertencia sobre determinadas versiones del programa. El aviso señaló posibles mecanismos capaces de identificar la ubicación y otras características del entorno informático de los usuarios, aunque Anthropic sostuvo que esas funciones formaban parte de una prueba temporal destinada a combatir accesos no autorizados. El desacuerdo no se limita a la existencia del código, sino que alcanza su finalidad, proporcionalidad y nivel de transparencia.

 

Washington D. C., la capital de Estados Unidos, es una ciudad compacta junto al río Potomac, que bordea los estados de Maryland y Virginia.

Datos bajo disputa

La herramienta examinaba elementos como la zona horaria, las conexiones mediante servidores intermediarios y otras señales asociadas con el origen de una sesión. Para las autoridades chinas, esa recopilación podía permitir el envío de información de ubicación e identificación sin autorización suficiente en las versiones comprendidas entre la 2.1.91 y la 2.1.196. Anthropic explicó que el mecanismo buscaba reconocer cuentas vinculadas con revendedores no autorizados y operaciones destinadas a copiar capacidades de sus modelos. La controversia evidencia la dificultad de separar una medida de seguridad legítima de una práctica invasiva cuando el usuario desconoce qué señales están siendo procesadas.

El conflicto también está relacionado con la denuncia presentada por Anthropic contra operadores presuntamente vinculados con Alibaba. La empresa estadounidense aseguró que casi 25.000 cuentas fraudulentas generaron aproximadamente 28,8 millones de interacciones con Claude entre el 22 de abril y el 5 de junio. El objetivo atribuido a esa operación fue utilizar las respuestas del sistema para acelerar el entrenamiento de modelos competidores mediante destilación, una práctica que permite transferir capacidades sin acceder directamente a los parámetros internos. Alibaba no reconoció públicamente esa acusación y la magnitud denunciada todavía no fue confirmada mediante una revisión independiente.


Alibaba bloquea Claude Code y deriva a sus empleados hacia su plataforma Qoder.

Mercados más cerrados

La sustitución de Claude Code por Qoder fortalece la estrategia china de reducir la dependencia de herramientas extranjeras en actividades tecnológicas sensibles. Empresas del país ya disponen de modelos y asistentes propios desarrollados por Alibaba, DeepSeek, Baidu, Tencent y otros actores capaces de cubrir una parte creciente de las necesidades de programación. La prohibición interna también favorece comercialmente al producto de Alibaba, por lo que combina razones de seguridad, cumplimiento normativo y competencia empresarial. El resultado es una mayor separación entre plataformas estadounidenses y chinas, incluso cuando ambas continúan aprendiendo de avances producidos fuera de sus fronteras.


China cuestiona versiones del asistente por recopilar datos del entorno digital.

Para países como Argentina, el episodio plantea la necesidad de establecer criterios claros sobre el tratamiento de información sensible por parte de asistentes de inteligencia artificial. No se trata necesariamente de prohibir proveedores extranjeros ni de reproducir el modelo regulatorio chino, sino de exigir inventarios de herramientas, evaluaciones de riesgo, reglas sobre datos confidenciales y mecanismos de auditoría para el sector público y privado. La disputa entre Alibaba y Anthropic muestra que la soberanía digital comienza por conocer qué información procesa cada sistema, dónde la almacena y bajo qué jurisdicción puede utilizarla.