El 11 de julio de 2022, exactamente cuatro años atrás, la entonces ministra de Economía, Silvina Batakis, presentaba sus primeros lineamientos económicos apenas una semana después de asumir en reemplazo de Martín Guzmán, cuya sorpresiva renuncia había profundizado la crisis política y financiera que atravesaba el gobierno de Alberto Fernández.
La salida de Guzmán, anunciada el 2 de julio mientras la vicepresidenta Cristina Kirchner encabezaba un acto en Ensenada, desencadenó una fuerte turbulencia cambiaria, una aceleración de la inflación y crecientes dudas sobre la conducción económica del Frente de Todos.
En ese escenario, Batakis llegó al Palacio de Hacienda con la misión de estabilizar los mercados, sostener el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y recuperar la confianza en la gestión económica.
Su primera conferencia de prensa estuvo atravesada por un mensaje de disciplina fiscal, continuidad del programa con el FMI y rechazo a una devaluación brusca del peso, una combinación que generó respaldos dentro del Gobierno, silencios en el kirchnerismo y críticas tanto de la oposición como de sectores sindicales y movimientos sociales.
Cuando Batakis asumió el Ministerio de Economía, el Gobierno enfrentaba uno de los momentos más delicados de la gestión de Alberto Fernández.
La renuncia de Guzmán había dejado al oficialismo inmerso en una fuerte disputa interna entre el Presidente y Cristina Kirchner. A ello se sumaban una inflación en ascenso, la creciente brecha cambiaria, dificultades para acumular reservas internacionales y una fuerte incertidumbre sobre el rumbo económico.
Durante la semana previa a sus anuncios, los dólares financieros y el dólar blue habían registrado fuertes subas, mientras crecían las presiones para una devaluación del tipo de cambio oficial.
Con ese panorama, Batakis decidió enviar una señal de continuidad y previsibilidad.

La primera definición de la ministra fue una de las frases que marcarían aquella conferencia.
"Vamos a garantizar el equilibrio fiscal", aseguró al comenzar su exposición. Poco después agregó otra frase que sintetizaba el eje de su programa económico: "No vamos a gastar más de lo que tenemos".
La funcionaria explicó que las partidas presupuestarias mensuales serían otorgadas únicamente en función de la disponibilidad real de recursos del Estado y sostuvo que, una vez superadas situaciones extraordinarias como la pandemia, era necesario regresar al equilibrio de las cuentas públicas.
Otro de los anuncios más relevantes fue la confirmación de que el Gobierno mantendría el acuerdo firmado meses antes con el Fondo Monetario Internacional. "Es un acuerdo que firmamos como Estado y que tenemos que cumplir", afirmó Batakis.
La ministra ratificó el compromiso con las metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas, buscando transmitir una señal de previsibilidad tanto a los organismos internacionales como a los mercados.
Uno de los temas que más expectativa generaba era la política cambiaria. En medio de fuertes versiones sobre una devaluación, Batakis descartó esa posibilidad: "El tipo de cambio está en una situación de equilibrio".
También relativizó la influencia del dólar blue sobre la economía y afirmó que el mercado paralelo era marginal frente al volumen de operaciones del mercado oficial.
"Toda la cadena de precios para que lleguen a las góndolas se construye con el dólar oficial", explicó.
La ministra insistió en que el tipo de cambio debía ser competitivo tanto para las exportaciones como para las importaciones, pero sin modificar el esquema cambiario vigente.

El paquete presentado aquel 11 de julio incluyó una serie de decisiones orientadas principalmente a fortalecer las cuentas públicas y recuperar la confianza de los mercados.
Entre las principales medidas se encontraban:
Horas después de los anuncios, Alberto Fernández salió públicamente a respaldar a su ministra. "Es importante que todos los mercados entiendan que la Argentina está dispuesta a hacer lo que dijo la ministra", sostuvo el Presidente.
También defendió el compromiso de controlar el gasto público, reducir gradualmente el déficit fiscal y mantener un tipo de cambio que, según el Gobierno, favoreciera la producción sin recurrir a una devaluación.
Funcionarios como Agustín Rossi y Mercedes Marcó del Pont también respaldaron la presentación y defendieron el objetivo de estabilizar la economía sin aplicar un ajuste que afectara a los sectores más vulnerables.
Designé a @sbatakis como nueva ministra de Economía, rol que ya ocupó en la Provincia de Buenos Aires durante el gobierno de @danielscioli. pic.twitter.com/FdHYAdAOho
— Alberto Fernández (@alferdez) July 4, 2022
Uno de los aspectos más comentados tras la conferencia fue la ausencia de pronunciamientos públicos por parte del entorno de Cristina Kirchner.
Aunque dirigentes cercanos a la vicepresidenta evitaron cuestionar a Batakis, tampoco expresaron un respaldo explícito.
En ese momento, distintas versiones señalaban que Cristina prefería esperar la evolución de las primeras medidas antes de fijar una posición pública.
La falta de definiciones alimentó las especulaciones sobre las diferencias internas dentro del Frente de Todos respecto del rumbo económico.
Las primeras medidas tampoco conformaron a parte de la base política del oficialismo. El dirigente social Juan Grabois cuestionó que la ministra priorizara el cumplimiento del acuerdo con el FMI y reclamó políticas redistributivas para enfrentar la pérdida del poder adquisitivo.
Por su parte, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, sostuvo que los anuncios constituían principalmente "una señal para los mercados" y advirtió que no ofrecían respuestas inmediatas para los trabajadores.
Las críticas llegaron desde distintos sectores del arco político. Referentes de Juntos por el Cambio consideraron insuficientes las medidas y reclamaron un ajuste fiscal más profundo, además de cuestionar la política monetaria y la falta de definiciones sobre la inflación.
Desde el entonces diputado Javier Milei también hubo cuestionamientos al programa económico, al que calificó como una continuidad del esquema que, a su juicio, había fracasado.
En el extremo opuesto, dirigentes del Frente de Izquierda sostuvieron que las medidas representaban una profundización del ajuste comprometido con el FMI y anticiparon movilizaciones contra el programa económico.
Los anuncios de Batakis buscaron contener la crisis desatada tras la salida de Guzmán y transmitir una imagen de estabilidad institucional.
Sin embargo, las tensiones cambiarias continuaron durante las semanas siguientes y la presión sobre las reservas internacionales persistió.
Menos de un mes después, el 3 de agosto de 2022, Batakis dejó el Ministerio de Economía para dar paso a Sergio Massa, quien asumió con un esquema de mayor concentración de áreas económicas y un nuevo intento por estabilizar la situación financiera.