12/07/2026 - Edición Nº1251

Internacionales

Política en el fútbol

Yamal y Gaza: qué cambia cuando el fútbol se mete en la guerra

12/07/2026 | El gesto de Yamal reabre el debate sobre Gaza, Hamás y la politización del fútbol mundial en España.



Lamine Yamal convirtió una celebración deportiva en una escena política cuando ondeó una bandera palestina durante los festejos del Barcelona. El gesto fue presentado por muchos como una simple muestra de solidaridad, pero omitió el contexto completo del conflicto: la masacre del 7 de octubre, los rehenes israelíes y la responsabilidad de Hamás en la guerra.

La bandera palestina no representa automáticamente a Hamás, pero tampoco puede tratarse como un símbolo neutral en medio de un conflicto abierto. Desde 2023, buena parte del activismo propalestino ha construido una narrativa en la que Gaza aparece únicamente como víctima y en la que desaparecen las decisiones de la organización islamista que controla el territorio.

 


Gaza, también denominada Ciudad de Gaza, es la principal ciudad de la Franja de Gaza, parte del Estado de Palestina.

Solidaridad sin contexto

Yamal tiene derecho a expresar sus opiniones, pero una figura internacional no realiza un acto privado cuando levanta una bandera ante miles de personas y millones de espectadores. Su imagen amplifica el mensaje y lo convierte en una declaración política. En este caso, el futbolista mostró solidaridad con una sola parte del conflicto sin condenar el terrorismo, sin exigir la liberación de los secuestrados y sin reconocer el derecho de Israel a proteger a su población.

El problema no es defender a los civiles palestinos. La protección de los inocentes debe ser una prioridad. El problema aparece cuando esa solidaridad se utiliza para borrar el origen de la guerra y presentar a Israel como único responsable. Hamás atacó comunidades civiles, asesinó, secuestró personas y utilizó Gaza como base para una estrategia militar que expuso a su propia población a consecuencias devastadoras.


El gesto omitió a Hamás, a los rehenes israelíes y el contexto del 7 de octubre.

El fútbol como plataforma política

La causa palestina también ha sido convertida en una herramienta propagandística dentro del deporte. Algunas banderas y consignas son celebradas como expresiones de conciencia, mientras otras son consideradas provocaciones. Ese doble estándar demuestra que la supuesta neutralidad del fútbol depende de qué mensaje político se quiera promover.

Una posición responsable debería condenar simultáneamente el terrorismo de Hamás, exigir la liberación de los rehenes, defender la seguridad de Israel y reclamar protección para los civiles de Gaza. Reducir todo el conflicto a una bandera permite construir una imagen emocional, pero impide discutir las responsabilidades reales.


La bandera convirtió una celebración deportiva en una intervención política unilateral.

Una narrativa incompleta

La celebración del Barcelona terminó convertida en una plataforma política. La imagen de Yamal no aportó contexto ni equilibrio: presentó a Gaza como una víctima sin dirigentes, sin decisiones y sin participación de Hamás. Esa omisión favorece una lectura simplificada del conflicto y desplaza toda la responsabilidad hacia Israel.

Cuando una figura global interviene en una guerra mediante símbolos, también debe asumir el peso del mensaje que transmite. Mostrar una bandera y silenciar a los rehenes, al terrorismo y al 7 de octubre no constituye una posición humanitaria completa. Es una intervención política unilateral que transforma una tragedia compleja en propaganda.