La investigación por el asesinato de Ann Widdecombe dio un giro inesperado. La policía británica liberó sin cargos al único hombre que había sido detenido por el crimen de la exministra y confirmó que ya no forma parte de la investigación, por lo que el caso volvió a quedar sin sospechosos.
Widdecombe, de 78 años, fue encontrada muerta en su casa de Haytor, una pequeña localidad del condado de Devon, en el sudoeste de Inglaterra. Según los investigadores, el ataque ocurrió alrededor de las 11:30 del miércoles, casi un día antes de que los servicios de emergencia hallaran el cuerpo con heridas de gravedad.
El hombre arrestado el viernes en la localidad cercana de Newton Abbot fue descartado tras las primeras diligencias. Ahora, la policía mantiene abierta la búsqueda del responsable y aseguró que la investigación avanza "a un ritmo significativo", aunque todavía se encuentra en una etapa inicial.
Las autoridades también descartaron, por el momento, que el crimen tenga un trasfondo político o terrorista. Incluso, la unidad antiterrorista británica participó en las primeras horas de la investigación, pero luego dejó de intervenir al no encontrar indicios que justificaran su participación.

Aunque fuera del Reino Unido su nombre no era muy conocido, Widdecombe fue una de las políticas conservadoras más reconocidas del país. Integró el gobierno del primer ministro John Major entre 1992 y 1997 y, años después, se convirtió en una de las principales referentes de Reform UK, el partido liderado por Nigel Farage.
Defendía posiciones muy conservadoras sobre inmigración, aborto y cuestiones sociales, lo que la convirtió durante décadas en una figura tan influyente como polémica. Además, alcanzó gran popularidad entre el público británico gracias a sus frecuentes apariciones en televisión.
Su muerte generó mensajes de pesar de dirigentes de distintos partidos, entre ellos el primer ministro Keir Starmer y Farage, mientras la policía continúa buscando al autor de un crimen que sigue rodeado de incógnitas.