El oficialismo convocó este martes a la primera reunión del año de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, el ámbito parlamentario encargado de controlar el funcionamiento de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). La citación fue firmada por el diputado Sebastián Pareja, dirigente alineado con Karina Milei y presidente de la comisión.

La decisión llamó la atención porque, a diferencia de otras comisiones donde la oposición suele exigir su apertura mediante emplazamientos o sesiones especiales, esta vez fue el propio oficialismo el que impulsó la convocatoria. En el Congreso interpretan el movimiento como una nueva señal de diferenciación del sector karinista respecto del esquema de poder que orbita alrededor de Santiago Caputo.
La reunión, prevista inicialmente para definir un “plan de trabajo” anual, también habilitará a los bloques opositores a presentar mociones y pedidos de informes. La comisión adquiere especial relevancia porque es el principal organismo parlamentario con facultades para supervisar el sistema nacional de inteligencia.
Actualmente, la SIDE se encuentra bajo la órbita política de Santiago Caputo, quien, pese a no ocupar un cargo formal en el gabinete, conserva influencia sobre los principales funcionarios del área. Primero respaldó la gestión de Sergio Neiffert y luego impulsó a Cristian Auguadra, cuya continuidad es cuestionada por el entorno de Karina Milei.
Dentro de La Libertad Avanza sostienen que la convocatoria de la bicameral también funciona como una herramienta de presión para revisar el reparto de poder dentro del sistema de inteligencia. El karinismo logró quedarse con la presidencia de la comisión y pretende darle mayor actividad, aun cuando históricamente los oficialismos suelen resistirse a este tipo de controles.

El trasfondo político es evidente: mientras Caputo conserva influencia sobre áreas estratégicas del Estado, el sector de Karina Milei busca ampliar su capacidad de supervisión institucional y limitar los márgenes de autonomía del asesor presidencial.
La bicameral vuelve a reunirse después de varios meses marcados por fuertes controversias. En 2024, el Gobierno disolvió la AFI y restableció la SIDE mediante el DNU 656/2024, acompañado por una ampliación de $100.000 millones en gastos reservados. La medida fue cuestionada por amplios sectores de la oposición y terminó con un rechazo de la Cámara de Diputados.

En 2025 se sumó otra discusión cuando se filtraron partes del nuevo Plan de Inteligencia Nacional, que incluía referencias a amenazas vinculadas con la manipulación de la opinión pública y la desinformación. Distintos bloques advirtieron que esos conceptos podían habilitar tareas de inteligencia sobre periodistas, dirigentes políticos y organizaciones sociales, algo prohibido por la legislación vigente.
Más recientemente, el DNU 941/2025 reformó nuevamente la Ley Nacional de Inteligencia, creó la denominada Comunidad Informativa Nacional y amplió facultades operativas del organismo. La oposición sostiene que esas modificaciones fortalecen el poder de la SIDE sin reforzar los mecanismos de control parlamentario. En ese contexto, la convocatoria impulsada por Pareja reabre el debate sobre quién controla realmente el sistema de inteligencia y hasta dónde llega la disputa entre el karinismo y el sector que responde a Santiago Caputo.