Más de dos semanas de incertidumbre terminaron con el peor desenlace. El cuerpo de Alfredo Alberto Carbano, un jubilado de 71 años que había integrado la Policía Federal Argentina, fue encontrado enterrado en una zona de médanos de Las Toninas, donde era intensamente buscado desde fines de junio. Por el crimen fueron detenidos un hombre de 31 años y un adolescente de 17, quienes, según la investigación, conocían a la víctima y frecuentaban su vivienda.
Este sábado la Fiscalía encabezó cinco allanamientos simultáneos en distintos puntos de Las Toninas, incluida la vivienda de la víctima. En los procedimientos fueron secuestrados palas, machetes, una barreta, un hacha, doce teléfonos celulares y una frazada con manchas de sangre, elementos que ahora serán sometidos a pericias para reconstruir cómo ocurrió el crimen y qué participación tuvo cada uno de los detenidos.
El hallazgo del cuerpo puso fin a más de dos semanas de incertidumbre. Carbano, de 71 años, era buscado desde el 26 de junio, cuando un incendio afectó la casa donde vivía, en las calles 13 y 4. Desde ese momento nadie volvió a verlo.

Dos días después apareció abandonada su camioneta en una zona de médanos, a pocas cuadras de la vivienda. Ese dato reforzó la sospecha de que el jubilado podía haber sido víctima de un delito y dio lugar a una intensa búsqueda.
La respuesta llegó durante un rastrillaje realizado entre Las Toninas y el kilómetro 314 de la Ruta Provincial 11. Un perro de la Brigada K9 marcó un sector de los médanos y, tras excavar, los investigadores encontraron el cuerpo enterrado a cerca de un kilómetro del lugar donde había sido localizada la camioneta.
Según los investigadores, los dos detenidos mantenían un vínculo de confianza con Carbano. Solían frecuentar su vivienda, compartían reuniones e incluso, en ocasiones, pasaban la noche allí. Esa relación explica por qué ambos fueron convocados inicialmente como testigos.
Con el correr de los días, sin embargo, sus versiones comenzaron a mostrar inconsistencias y otros elementos de prueba terminaron por comprometerlos. La principal hipótesis sostiene que el crimen se produjo durante uno de esos encuentros y que, después de asesinar al jubilado, trasladaron el cuerpo en su propia camioneta hasta los médanos para ocultarlo bajo la arena.

La causa también tiene un antecedente reciente. En mayo, la Justicia Federal había allanado la vivienda de Carbano en una investigación por presunto acopio de explosivos, procedimiento en el que fueron secuestrados panes de trotyl, granadas y municiones. Por el momento, los fiscales no encontraron elementos que permitan vincular ese expediente con el homicidio.