12/07/2026 - Edición Nº1251

Internacionales

Tragedia bajo sospecha

Hijo de una víctima acusa falta de alertas antes del incendio en España

12/07/2026 | Thomas-Wolf Verdonckt contradijo la versión oficial y relató cómo su padre quedó atrapado junto a vecinos durante el avance de las llamas.



El hijo de un ciudadano belga fallecido en los incendios forestales de Almería cuestionó duramente la actuación de los servicios de emergencia españoles. Aseguró que su padre y otros residentes no recibieron instrucciones para evacuar ni permanecer refugiados antes de quedar rodeados por el fuego.

Thomas-Wolf Verdonckt, un virólogo belga de 33 años, viajó hasta España después de conocer la muerte de su padre, Stanislas Verdonckt. El empresario, de 63 años, estaba entre las ocho personas encontradas sin vida en un valle situado debajo del paraje El Curato, en las afueras de Bédar.

El joven habló con vecinos sobrevivientes y reconstruyó los últimos movimientos del grupo. Su versión contradice a las autoridades locales, que sostienen que funcionarios y policías recorrieron viviendas o llamaron por teléfono para indicar a cada residente si debía abandonar la zona o refugiarse dentro de su casa.


Las llamas avanzaron sobre las viviendas de Los Gallardos antes de extenderse hacia la zona montañosa de Bédar, donde fueron encontradas varias de las víctimas.

Una huida sin salida

Según Verdonckt, nadie informó a los habitantes que las llamas avanzaban hacia sus propiedades. Tampoco les explicaron que salir podía resultar más peligroso que permanecer dentro de las viviendas. Cuando el incendio ya estaba cerca, su padre y varios vecinos intentaron abandonar el lugar en vehículos por una ruta asfaltada. Sin embargo, el fuego les bloqueó el paso y los obligó a regresar.

El grupo tomó entonces un camino de tierra ubicado sobre la montaña. La vía no tenía salida y también terminó rodeada por las llamas. Ante la imposibilidad de continuar, los vecinos dejaron los automóviles e intentaron escapar a pie hacia el valle.

Para el hijo de la víctima, aquella decisión no fue una desobediencia a las recomendaciones oficiales, sino el último recurso de personas que habían quedado atrapadas. Stanislas conocía bien el terreno, hablaba español y llevaba años viviendo en la zona. También era aficionado al senderismo y la fotografía. Su hijo lo describió como una persona analítica, acostumbrada a mantener la calma incluso ante situaciones extremas.


Thomas-Wolf Verdonckt viajó a Almería tras la tragedia y cuestionó la versión oficial sobre las advertencias dadas a los residentes.

Ambos conversaron por teléfono poco antes de las nueve de la noche del jueves. Durante la llamada, el hombre repasó las distintas posibilidades para protegerse y trató de determinar cuál era la salida más segura. Apenas unos minutos después, el fuego alcanzó el lugar.

Dos versiones enfrentadas

El alcalde de Bédar, Ángel Collado, afirmó que había recomendado al grupo permanecer refugiado. Las autoridades regionales también sostienen que las instrucciones fueron transmitidas de manera presencial o telefónica, según la evolución de las llamas en cada sector. La familia rechaza esa explicación. Verdonckt insistió en que su padre y los demás fallecidos no ignoraron ninguna orden porque nunca la recibieron.

La Junta de Andalucía y la Guardia Civil todavía no respondieron públicamente en detalle a las acusaciones. La controversia también reabrió el debate sobre la decisión de no activar Es-Alert, el sistema utilizado en España para enviar mensajes de emergencia directamente a los teléfonos celulares.


El incendio recorrió durante la noche las sierras de Almería y convirtió las rutas de evacuación en una trampa para residentes de viviendas aisladas.

El Gobierno andaluz defendió esa medida al señalar que la población estaba distribuida en viviendas aisladas y que las recomendaciones variaban según cada área. Mientras algunos habitantes debían evacuar, otros tenían que permanecer encerrados para evitar quedar atrapados en las rutas.

El incendio más letal de Andalucía

El fuego comenzó el jueves en la zona de Los Gallardos y avanzó rápidamente hacia Bédar, favorecido por el viento, las altas temperaturas y la vegetación seca. El balance oficial llegó a 12 muertos, en su mayoría extranjeros, mientras continuaban las tareas para identificar a todas las víctimas.

Las llamas afectaron alrededor de 7.000 hectáreas y obligaron a evacuar a más de un millar de personas. El domingo, el incendio fue declarado estabilizado y comenzó el regreso progresivo de los habitantes, aunque los equipos permanecieron desplegados para controlar los puntos calientes y evitar nuevas reactivaciones.

El origen del desastre continúa bajo investigación. Al mismo tiempo, el relato de la familia Verdonckt coloca ahora el foco sobre una pregunta decisiva: si las víctimas recibieron información suficiente antes de que los caminos se convirtieran en una trampa mortal.