La diputada nacional de Unión por la Patria y exministra de Trabajo, Kelly Olmos, cuestionó con dureza el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, lo comparó con Carlos Menem, habló del gobierno de Alberto Fernández y planteó su preferencia por una PASO para el peronismo.
En su visita a El Living de NewsDigitales también repasó su militancia universitaria en los años 70, reivindicó la necesidad de compatibilizar estabilidad macroeconómica con inclusión social y reconoció errores cometidos durante los gobiernos peronistas.
Al comienzo de la entrevista, la diputada recordó su paso por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA durante una de las etapas más convulsionadas de la historia argentina.
"Yo estudiaba y al mismo tiempo militaba en el movimiento estudiantil", señaló. Contó que inició su participación política en el Frente Estudiantil Nacional (FEN) y luego integró el Frente Nacional de Estudiantes, una organización con presencia en universidades de todo el país.
Según explicó, la carrera combinaba una sólida formación matemática con intensos debates sobre economía política: "Había una presencia importante de Keynes, del estructuralismo, de la teoría de la dependencia y también de materias muy específicas como dinero, crédito y bancos".
Olmos destacó que su formación técnica convivía con una intensa actividad política. "Yo la estudiaba con mucha pasión y al mismo tiempo el compromiso político me ofrecía una mirada crítica. Muchas cosas no se aprendían solamente en el aula, sino también en los debates con los compañeros".

Consultada sobre el rol de las organizaciones armadas y el debate que todavía genera esa etapa, Olmos sostuvo que el contexto histórico debe analizarse de manera integral.
"Eran parte del movimiento estudiantil y de las confrontaciones que existían en ese momento. Nuestra agrupación pertenecía al peronismo, pero no a la Tendencia", explicó.
Para la legisladora, "era una etapa muy violenta, no solamente en la Argentina sino en buena parte de América Latina y del mundo".
En ese sentido, afirmó que comparte la interpretación histórica que plantea que la violencia política comenzó con el golpe de Estado de 1955: "Para nosotros la violencia nace con el golpe que derroca a Perón y proscribe al peronismo. Excluir a un movimiento político de las elecciones también es una forma de violencia”.
Olmos sostuvo que el hecho más trascendente para el peronismo fue el regreso de Juan Domingo Perón al país: "Eso quebró un signo histórico y nos permitió proyectarnos como una fuerza transformadora”.
Al analizar las distintas interpretaciones actuales de la doctrina peronista, la diputada cuestionó tanto las posiciones rígidas como aquellas excesivamente pragmáticas: "Hay muchos que se expresan de un modo dogmático y otros tienen una mirada demasiado pragmática. Todo les viene bien”.
En cambio, reivindicó la visión de la filósofa Amelia Podetti: "El peronismo no es ni dogmático ni pragmático, es situado”. Según explicó, eso implica analizar cada coyuntura concreta antes de tomar decisiones: "Se estudian las relaciones de poder, las condiciones existentes, las fuerzas propias y las del adversario para tomar la decisión más adecuada que permita avanzar hacia el horizonte doctrinario, que es la justicia social”.
Uno de los principales ejes de la entrevista estuvo dedicado al debate laboral. Olmos cuestionó la denominada modernización laboral impulsada por el Gobierno nacional y sostuvo que, en realidad, representa "una flexibilización".
"Dicen que la negociación colectiva es algo antiguo. Yo pregunto entonces qué es lo moderno. ¿Volver a la unilateralidad del patrón y prácticamente eliminar el derecho de huelga? Eso es volver al siglo XIX”, lanzó.
Para la exministra, el sistema de negociación colectiva constituye una herramienta indispensable para equilibrar la relación entre empleadores y trabajadores: "La negociación colectiva favorece una mejor distribución del ingreso y permite construir una sociedad moderna”.
También criticó el actual diseño económico. "Hoy hay crecimiento del PBI concentrado en tres o cuatro sectores con pérdida de empleo. Antes existía una correlación positiva entre crecimiento y empleo; hoy esa relación se rompió”, subrayó.
Olmos reconoció que el peronismo debe revisar aspectos de su gestión económica. No obstante, aclaró que la inflación cercana al 200% registrada en 2023 estuvo influida por las expectativas generadas durante la campaña presidencial de Javier Milei y por la fuerte devaluación aplicada al asumir.
"Había que hacer un plan de estabilización y corregir precios relativos. En eso coincidimos. Lo que no compartimos es que el ajuste recaiga sobre los sectores más humildes”, indicó.
La legisladora sostuvo que existían alternativas: "Nuestro modelo de estabilización hubiera incluido a la gente y no hubiera desfinanciado la educación, las universidades ni el sistema científico”.

En otro pasaje, reconoció errores vinculados a la política tarifaria de los gobiernos anteriores: "Retrasar las tarifas fue un problema político serio. Creo que fue una decisión totalmente equivocada tanto desde el punto de vista económico como político”.
Sin embargo, defendió las inversiones energéticas realizadas durante las gestiones peronistas. "Milei hoy se beneficia con un superávit energético de 9.000 millones de dólares que tiene como base la recuperación del 51% de YPF y la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner”, dijo.
También cuestionó que la actual administración no completara las plantas compresoras previstas originalmente.
Respecto de la situación electoral del peronismo porteño, Olmos consideró que el 30% obtenido en las últimas elecciones constituye una base importante, aunque insuficiente para gobernar. "Nos consolida como primera oposición, pero nosotros tenemos vocación de gobierno”, marcó.
La diputada sostuvo que el espacio necesita construir alianzas más amplias: "Esperamos que el debate político permita construir un acuerdo que nos dé acceso al gobierno junto a otras fuerzas”.
Además, consideró que la Ciudad cambió profundamente desde la última dictadura: "La estructura productiva fue desplazada hacia el conurbano y eso modificó la composición social y electoral de Buenos Aires”. En ese marco, sugirió que el peronismo debe enfocarse en profundizar su caudal en el sur y el centro de la Ciudad.
Al recordar su gestión como ministra durante el gobierno de Alberto Fernández, Olmos aseguró que pudo desempeñar su tarea pese a las tensiones políticas internas.
"Trabajé muy bien con el Presidente, con Sergio Massa y con Agustín Rossi”, manifestó. Entre los logros que destacó mencionó la reapertura permanente de las paritarias durante el proceso inflacionario. "Habilité negociaciones cada dos o tres meses para que el salario no fuera la variable de ajuste”, recordó.
También resaltó la expansión de los programas de capacitación laboral: "Llevamos los beneficiarios de capacitación y recapacitación a 450.000 personas, cuando el máximo histórico había sido de 145.000”. Según afirmó, esos programas hoy fueron desarticulados. "Que la capacitación laboral sea una variable de ajuste es un error muy grave para el desarrollo del país”, agregó.
Sobre el gobierno de Carlos Menem, Olmos realizó una evaluación con matices. Reconoció que durante los primeros años existió un fuerte ingreso de inversiones impulsado por las privatizaciones.
"Menem logró algo que este gobierno todavía no consiguió: un flujo importante de inversiones asociado a la modernización de servicios públicos que mejoró la productividad”, indicó.
Sin embargo, sostuvo que ese esquema terminó agotándose: "Cuando llegaron las crisis internacionales ya no tuvo la ductilidad para adaptarse y terminó en un proceso recesivo que desembocó en la crisis de la Alianza”.
Finalmente, al referirse a la reorganización del peronismo, pidió priorizar la discusión programática antes que la disputa de nombres: "No hay que discutir todavía candidatos. Primero hay que debatir el contenido del proyecto y cómo nos organizamos”.
En esa línea, defendió la utilización de las PASO: "Los liderazgos deben legitimarse en una elección. Que gane el mejor; acá mancos no hay".
Además, consideró que el gobernador bonaerense Axel Kicillof será uno de los dirigentes con posibilidades de competir y destacó el esfuerzo de gestión que realiza en un contexto de fuerte reducción de recursos nacionales hacia las provincias: "Un tercio del superávit fiscal que exhibe el Gobierno es, en realidad, pérdida de recursos de las provincias por coparticipación y transferencias".