13/07/2026 - Edición Nº1252

Opinión


Cortar con la dulzura

El pan y circo, la necesidad de festejar algo y los gatos encerrados

13/07/2026 | Un éxito de la Selección desembocará a la continuidad de todo lo malo, lo feo y la corrupción que sufrimos a través de la gestión de Chiqui Tapia en la AFA.



El pueblo necesita una alegría. Esa es la frase que dicen aquellos que tratan de explicar cómo cientos de miles de personas salen a festejar cada tres o cuatro días por los éxitos agónicos de la Selección Argentina. ¿Tanto puede cambiar un logro deportivo el humor popular? ¿Tanto puede provocar sentirse parte de una epopeya de la que no participamos sino, simplemente, alentando a miles de kilómetros de distancia? Y, lo que es peor para un futbolero, si todavía no se ha ganado nada…

Las explicaciones son ilimitadas. Desde aquel y trillado “la gente necesita festejar por algo” al “es una selección con la que te identificas tanto que no podés quedarte sentado como si nada”, todo es válido para no hablar de otra cosa. ¿Es el mundial un afrodisíaco que combina con la dopamina imprescindible para pasar el momento? Quizás.

La masa y el éxtasis elimina o discrimina el pensamiento analítico, por cuanto, como se dijo, no se ganó el mundial. ¿Qué importa el ajuste económico? Si eso no desaparecerá juegues o no juegues el mundial. ¿Qué importa fin de mes? Si tu ingreso será el mismo gane o no Argentina la final. Mientras tanto, disfrutemos, distraigámonos y miremos la Copa del Mundo. ¿Importa que Argentina juegue mal y pase agónicamente contra equipos que siempre estuvieron dos o tres escalones debajo de su nivel? “Dale, qué importa”.

Lamentablemente, este cronista sabe que tiene la obligación de cortar con tanta dulzura. Porque un éxito del equipo que conduce Lionel Messi desembocará, por añadidura, a la continuidad de todo lo malo, lo feo, la corrupción y los campeonatos increíbles que sufrimos los argentinos a través de la gestión de Claudio Chiqui Tapia en la AFA.

Porque quienes gritan por una selección y se emocionan con sus ejemplos de superación son los mismos que todos los días insultan y desean que Tapia, su adlátere Pablo Toviggino y demás miembros del comité ejecutivo de la AFA no desafíen nuestra inteligencia con designaciones amañadas, fallos arbitrales increíbles o sanciones descaradas por no cumplir sus designios.

Quizás en esta última frase esté el otro secreto. No importa si hacen lo indecible si, al final del mundial, consiguen que nos coronemos campeones. Como tampoco ese público se detendrá si esconden los números y los balances, si arman cuentas secretas off shore, hacen ricos a personas sin moral ni límites inhibitorios, crean financieras que hunden a los clubes necesitados de recursos o solo benefician a los amigos del poder.

Hasta hay un grupo de intendentes que fue bautizado como Grupo AFA por la afinidad que generaron en las reuniones convocadas en Ezeiza por el presidente del fútbol argentino. No se pusieron “grupo CEAMSE”. Al final del día, tendrían peor olor, pero el sentido es el mismo.

No se entiende por qué los Federico’s, Achaval y Otermín, más Gastón Granados y Nicolás Mantegazza han permitido que se los bautice así si en sus respectivos distritos cada uno tiene una aprobación superior a la que tienen el presidente, el gobernador o cualquier otro dirigente político. Urgente, un experto en blanding y marketing por ahí.

Su fortaleza radica en que unen varios mundos que, en la superficie, no podrían tocarse, como el radicalismo de Daniel Angelici y Martín Lousteau, el peronismo territorial y los extremos de ese mismo espacio representados por Cristina Kirchner y Axel Kicillof.

La pelea del panperonismo recién empieza y nadie sabe cómo terminará. Quizás tengan un nuevo tiempo muerto luego del mundial, en el que sí o sí deberán decidir si quieren mantener el formato de unidad con el que ganaron o perdieron en los últimos seis años o, directamente, fracturarse.

Mientras tanto, los abogados trabajan. Ahora buscan una nueva vuelta institucional para encontrarle una salida a las reelecciones de los intendentes. Algún osado miró la Ley Orgánica de las Municipalidades como el lugar adecuado para intentarlo. Escondida detrás de la discusión de darle más autonomía a las comunas bonaerenses, también insertarán un capítulo brindándole la posibilidad a sus concejos deliberantes o, directamente, a sus habitantes, a votar si quieren o no la reelección de ese intendente.

La noticia viene con un spoiler incluido. En Chubut, el gobernador del PRO Ignacio Torres ya autorizó que avancen con el tema. Y La Libertad Avanza, cada vez más entregada a la “casta” con el solo fin de conseguir la reelección de Javier Milei, no tendrá problemas en hacer esta “mínima concesión” con tal de que se apruebe, en el orden nacional, la suspensión de las PASO y retomar el sistema clientelar y feudal de Ley de Lemas, Enganches o Colectoras.

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