El próximo miércoles, la selección argentina enfrentará a Inglaterra en la semifinal de la Copa del Mundo, un duelo que inevitablemente remite a algunos de los capítulos más recordados de la historia futbolística entre ambos países.
Pero el último antecedente mundialista entre argentinos e ingleses no solo quedó marcado por el penal convertido por David Beckham y la eliminación del equipo dirigido por Marcelo Bielsa en Corea-Japón 2002.
Mientras millones de argentinos seguían con atención aquel partido disputado el 7 de junio de 2002, otra noticia de enorme impacto ocupaba la agenda política y judicial del país: la Cámara en lo Penal Económico ordenaba la liberación del exministro de Economía Domingo Cavallo, quien llevaba 65 días detenido por la causa del contrabando ilegal de armas a Croacia y Ecuador durante el gobierno de Carlos Menem.
En medio de una Argentina golpeada por la crisis institucional, económica y social posterior al colapso de 2001, la decisión judicial tuvo una fuerte repercusión.
El Mundial de Corea-Japón encontraba a la Argentina atravesando uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Apenas habían pasado seis meses de la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, del estallido social de diciembre de 2001 y del fin de la convertibilidad, un modelo económico con el que Cavallo había quedado estrechamente identificado.
En ese contexto, el exministro permanecía detenido desde el 3 de abril de 2002 por orden del juez Julio Speroni, quien lo había procesado con prisión preventiva en la causa que investigaba el contrabando de armas hacia Croacia y Ecuador entre 1991 y 1995.
La investigación sostenía que Cavallo, entonces ministro de Economía durante parte del gobierno de Carlos Menem, había firmado decretos que autorizaron exportaciones de material bélico cuyo destino oficial era Panamá y Venezuela, aunque posteriormente se comprobó que las armas terminaron llegando a Croacia y Ecuador, países sometidos a restricciones internacionales.
La noticia se conoció el mismo día del partido entre Argentina e Inglaterra. La Sala B de la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico resolvió revocar el procesamiento con prisión preventiva dispuesto por Speroni y ordenó la inmediata liberación del exfuncionario.
Los camaristas Marcos Grabivker, Carlos Pizzatelli y Roberto Hornos concluyeron que "no surgía de las pruebas reunidas" que Cavallo hubiera conocido la maniobra ilegal al momento de firmar los decretos cuestionados.
Según el fallo, no existían elementos suficientes para sostener que el entonces ministro hubiera participado de manera consciente en el delito de contrabando agravado, por lo que quedó sin efecto la prisión preventiva, aunque continuó imputado y posteriormente debería afrontar el juicio oral en libertad.
La resolución también cuestionó varios aspectos de la investigación realizada por el juez Speroni y le pidió profundizar las responsabilidades de otros integrantes del gobierno menemista.
Paradójicamente, la decisión judicial que benefició a Cavallo no implicaba un alivio para el expresidente Carlos Menem.
Por el contrario, los jueces dejaron en claro que el foco de la investigación debía profundizarse sobre quienes tuvieron una participación central en las autorizaciones para exportar armamento.
El fallo remarcó la distinta responsabilidad que tenía cada ministerio involucrado y sostuvo que el Ministerio de Defensa había tenido un rol preponderante en las operaciones investigadas.
En ese sentido, la resolución fue interpretada en aquel momento como una señal de que la situación judicial de Menem podía complicarse, ya que la Cámara había revocado meses antes la falta de mérito que lo beneficiaba dentro de la misma causa.
Domingo Cavallo permaneció detenido durante 65 días en un predio de la Gendarmería Nacional ubicado en Campo de Mayo.
Tras recibir la notificación judicial, abandonó el lugar y fue trasladado en helicóptero para completar los trámites administrativos antes de recuperar definitivamente la libertad.
Su abogado defensor sostuvo entonces que el fallo "tiró abajo todos los argumentos" utilizados para justificar la detención y adelantó que evaluarían iniciar acciones judiciales por los perjuicios ocasionados.
Cavallo, por su parte, manifestó que la resolución era "el fallo que esperaba" y comenzó inmediatamente a reorganizar su agenda profesional, que incluía conferencias en el exterior.
Mientras la noticia judicial dominaba la política nacional, el seleccionado argentino sufría una derrota decisiva frente a Inglaterra.
El conjunto dirigido por Marcelo Bielsa perdió 1 a 0 con un penal convertido por David Beckham, en un partido correspondiente a la fase de grupos del Mundial de Corea-Japón.
Aquel resultado complicó seriamente las posibilidades de clasificación de la Selección, que días más tarde empató con Suecia y quedó eliminada de manera inesperada en la primera ronda, pese a haber llegado como una de las grandes candidatas al título.
La eliminación representó una de las mayores frustraciones deportivas del fútbol argentino en las últimas décadas y quedó asociada al difícil momento político, económico y social que atravesaba el país.