13/07/2026 - Edición Nº1252

Deportes


Historias de los Mundiales

El día que Roa se vistió de héroe y eliminó a Inglaterra en Francia 98

13/07/2026 | Tras empatar 2-2 con goles de Batistuta y Zanetti, el arquero argentino fue la figura en los penales y logró la clasificación a cuartos de final.



El 30 de junio de 1998, en Saint-Étienne, la Selección Argentina protagonizó uno de los partidos más vibrantes de su historia mundialista frente a Inglaterra. El cruce, cargado de simbolismo y tensión, terminó 2-2 en tiempo reglamentario y se definió por penales, donde emergió la figura de Carlos Roa.

El encuentro comenzó con un gol de Gabriel Batistuta de penal, rápidamente igualado por Alan Shearer desde los once metros. Poco después, un joven Michael Owen deslumbró con una corrida memorable para poner el 2-1 parcial. Sin embargo, antes del descanso, una jugada preparada permitió a Javier Zanetti marcar el empate y devolver la esperanza a la albiceleste.

El segundo tiempo estuvo marcado por la expulsión de David Beckham, quien reaccionó con una patada contra el Cholo Diego Simeone. Pese a jugar con diez hombres, Inglaterra resistió y llevó el partido al alargue. Allí, incluso tuvo un gol anulado a Sol Campbell por falta sobre el arquero, lo que mantuvo la tensión hasta el final.

El momento de Lechuga

La definición por penales fue el escenario en el que Carlos Roa se transformó en leyenda. El arquero, apodado “Lechuga”, detuvo primero el disparo de Paul Ince y luego, en el último turno, el de David Batty, sellando el 4-3 que clasificó a Argentina a los cuartos de final. Su temple y reflejos recordaron a los hinchas la epopeya de Sergio Goycochea en Italia 1990.

La prensa internacional destacó la figura de Roa, subrayando que si bien había demostrado su habilidad con los penales en Racing Club, en aquella noche mostró para la Selección una mezcla de intuición y coraje. En Inglaterra, la derrota derivó en una fuerte crítica hacia Beckham, señalado como culpable por los medios y hostigado por los hinchas. En Argentina, en cambio, se celebró la aparición de un nuevo héroe bajo los tres palos.

El triunfo tuvo repercusiones inmediatas: la rivalidad histórica entre Argentina e Inglaterra, marcada por episodios como el gol de Maradona en 1986, sumaba un nuevo capítulo. La victoria en Francia 98 reforzó la narrativa de épica y orgullo nacional, con Roa como protagonista inesperado.

Aunque la aventura terminó en la siguiente instancia ante Países Bajos, el encuentro de Saint-Étienne quedó inmortalizado en el recuerdo argentino como uno de los grandes partidos mundialistas, sobre todo por el gran equipo formado por Daniel Passarella: Carlos Roa en el arco; Javier Zanetti, Roberto Ayala, Roberto Sensini y José Chamot en la defensa; Matías Almeyda, Diego Simeone y Juan Sebastián Verón en el mediocampo; Ariel Ortega como enganche; y Claudio López con Gabriel Batistuta en la delantera.