El mundo del espectáculo despidió a una de sus figuras más queridas. El actor Sam Neill, conocido mundialmente por sus papeles en Jurassic Park y la serie Peaky Blinders, falleció a los 78 años en Sídney, Australia. La triste noticia fue confirmada por sus seres queridos a través de sus plataformas digitales oficiales mediante un comunicado que expresó: “Con inmensa tristeza, la whānau de Sam Neill comparte la noticia de su fallecimiento el lunes 13 de julio en Sídney, Australia”.
Aunque la pérdida fue descrita por la familia como un suceso repentino e inesperado, destacaron con profunda gratitud hacia el personal médico que el actor se encontraba libre de cáncer al momento de su deceso. Neill había compartido públicamente en marzo de 2023 que un año antes le habían diagnosticado un linfoma angioinmunoblástico de células T. En aquel momento, declaró en una entrevista televisiva: “No tengo ningún miedo a morir. Eso no me preocupa. Nunca me ha preocupado desde el principio. Pero sí me fastidiaría, porque hay cosas que todavía quiero hacer”.
Nacido en Irlanda del Norte en 1947 bajo el nombre de Nigel John Dermot Neill, se mudó con su familia a Nueva Zelanda durante su infancia, país que adoptaría como su hogar. Tras estudiar literatura inglesa y pasar varios años realizando documentales, su transición formal a la actuación frente a las cámaras ayudó a impulsar el cine de Oceanía. Sus primeros pasos firmes en la pantalla grande llegaron con el thriller Sleeping Dogs (1977), la primera producción neozelandesa a color en distribuirse a nivel internacional, y el drama australiano de época My Brilliant Career (1979), proyectos que le abrieron las puertas de la industria global.
El año 1993 consolidó definitivamente su estatus de estrella internacional gracias a dos largometrajes completamente opuestos. Por un lado, inmortalizó al querido paleontólogo Alan Grant en el fenómeno Jurassic Park, bajo la dirección de Steven Spielberg. En paralelo, encarnó al terrateniente Alisdair Stewart en The Piano, la obra de Jane Campion que obtuvo la Palma de Oro en Cannes.

Su extensa trayectoria de seis décadas también dejó una marca imborrable en la televisión contemporánea, donde el público moderno lo aclamó por su interpretación del corrupto inspector Chester Campbell en las primeras temporadas de Peaky Blinders. Asimismo, fue parte de títulos como Dead Calm, La caza del octubre rojo, In the Mouth of Madness y Event Horizon.
Sam Neill repartía su tiempo entre la interpretación y su pasión como productor de vinos en su viñedo Two Paddocks. “Espero no ser una celebridad porque... creo que son dos trabajos diferentes”, reflexionó en una ocasión, autodefiniéndose simplemente como un hombre mitad granjero y mitad actor.