El 13 de julio de 1973 el presidente Héctor José Cámpora y el vicepresidente Vicente Solano Lima presentaron sus renuncias, apenas 49 días después de haber asumido sus funciones. La decisión puso fin al breve gobierno surgido de las elecciones del 11 de marzo de ese año y abrió el camino para una nueva convocatoria electoral que tendría como protagonista a Juan Domingo Perón.
La salida de ambos mandatarios respondió a una estrategia impulsada por el Partido Justicialista. El peronismo había regresado al poder tras casi dos décadas de proscripción, pero el general no pudo competir en los comicios de marzo debido a los requisitos de residencia establecidos por la legislación electoral vigente en aquel entonces.
Con las renuncias de Cámpora y Solano Lima, la línea sucesoria llevó la Presidencia a manos de Raúl Alberto Lastiri, entonces presidente de la Cámara de Diputados y yerno del todopoderoso ministro de Bienestar Social, José López Rega. El titular provisional del Senado, Alejandro Díaz Bialet, se encontraba con licencia médica, circunstancia que permitió que Lastiri asumiera la jefatura del Estado de manera interina.
Su principal misión fue conducir la transición institucional y convocar a nuevas elecciones presidenciales, garantizando la continuidad constitucional mientras se organizaba el nuevo proceso electoral. Lastiri era conocido como "el hombre de las mil corbatas" porque a pedido de un periodista de la revista Gente que lo entrevistó en su casa, accedió a ser fotografiado con su colección

Durante la presidencia provisional de Lastiri se fijó la fecha para los nuevos comicios nacionales, celebrados el 23 de septiembre de 1973. En esa oportunidad, Juan Domingo Perón integró la fórmula presidencial junto a su esposa, María Estela Martínez de Perón.
La fórmula del Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) obtuvo una amplia victoria con más del 60% de los votos, uno de los mayores porcentajes registrados hasta entonces en una elección presidencial argentina.
La elección de septiembre marcó el regreso definitivo de Perón a la presidencia de la Nación, dieciocho años después de haber sido derrocado por la Revolución Libertadora en septiembre de 1955. Durante ese período permaneció exiliado en distintos países, principalmente en España, mientras el peronismo atravesó años de proscripción política.
La renuncia de Cámpora y Solano Lima constituyó, así, una pieza central de la estrategia que permitió al líder justicialista volver a ocupar el máximo cargo institucional del país mediante el voto popular. Perón y su esposa asumieron sus cargos el 12 de octubre de 1973. Pronto Isabel tuvo que asumir la presidencia por el fallecimiento de su esposo, ocurrido el 1 de julio del año siguiente.