14/07/2026 - Edición Nº1253

Política

Mundial 1998

Argentina vs. Inglaterra: cuando Menem habló de David Beckham en Londres

14/07/2026 | Se trató de una visita histórica del ex mandatario argentino. El fútbol se coló durante la cumbre con Tony Blair.



Antes del choque que volverá a enfrentar a la Selección Argentina con Inglaterra en la semifinal de la Copa del Mundo, uno de los episodios más singulares en la relación entre ambos países ocurrió hace casi tres décadas, cuando el entonces presidente Carlos Menem visitó Londres en octubre de 1998.

En medio de una agenda atravesada por la cuestión Malvinas y el intento de recomponer el vínculo bilateral, el fútbol también tuvo un lugar inesperado en la conversación con el primer ministro británico Tony Blair, apenas cuatro meses después del recordado partido del Mundial de Francia 1998 en el que Argentina eliminó a Inglaterra por penales y David Beckham fue expulsado.

Un Mundial inolvidable que volvió a cruzar a argentinos e ingleses

El 30 de junio de 1998, Argentina e Inglaterra protagonizaron uno de los encuentros más recordados de la historia de los Mundiales.

El partido, correspondiente a los octavos de final de Francia 98, terminó 2-2 y se definió por penales a favor del equipo dirigido por Daniel Passarella.

Uno de los momentos que marcó aquel encuentro fue la expulsión de David Beckham tras reaccionar con una patada desde el piso contra Diego Simeone, una acción que generó una enorme polémica en Inglaterra y convirtió al mediocampista en uno de los principales apuntados por la prensa británica durante meses.

Apenas cuatro meses después de ese encuentro, Menem llegó a Londres en una visita oficial que también estuvo atravesada, inesperadamente, por referencias futbolísticas.

La histórica visita de Menem al Reino Unido

En octubre de 1998, Carlos Menem se convirtió en el primer presidente argentino en visitar oficialmente el Reino Unido desde la Guerra de Malvinas de 1982.

El viaje formó parte de la denominada "política de seducción" impulsada por el entonces canciller Guido Di Tella, cuyo objetivo era reconstruir el vínculo diplomático con Londres, profundizar las relaciones comerciales y generar un clima de confianza que permitiera avanzar en temas pendientes entre ambos países.

La agenda incluyó un almuerzo privado con la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, reuniones con el primer ministro Tony Blair, un homenaje a los caídos británicos en la Catedral de San Pablo y encuentros con empresarios e inversores.

También publicó una carta en el diario británico The Sun en la que expresó que el pueblo argentino "lamentaba profundamente" las pérdidas humanas de la guerra, una frase que generó una fuerte controversia política en la Argentina.

El almuerzo con Tony Blair y la inesperada charla sobre fútbol

Uno de los momentos más curiosos de la visita ocurrió durante el almuerzo de trabajo entre Menem y Tony Blair en el número 10 de Downing Street.

La reunión estaba destinada principalmente a abordar la relación bilateral, el comercio, Malvinas, pesca, petróleo y distintos asuntos diplomáticos.

Sin embargo, el fútbol apareció naturalmente en la conversación. Según reconstruyeron las crónicas de la época, Blair comentó: "Cuando estuvimos con Romano Prodi nos pusimos de acuerdo para eliminar la definición por penales en el Mundial".

La referencia provocó sonrisas entre los presentes, teniendo en cuenta que Inglaterra había quedado eliminada precisamente desde los doce pasos frente a Argentina pocos meses antes.

Fue entonces cuando Carlos Menem realizó uno de los comentarios más recordados de aquella visita. El presidente argentino afirmó que David Beckham "había estado bien expulsado" durante el partido del Mundial.

La escena mostró un clima distendido que contrastaba con la complejidad política de los temas que ambos gobiernos discutían durante esas jornadas.

Malvinas: posiciones sin cambios, pero con diálogo

Más allá de las referencias futbolísticas, la cuestión central del viaje continuó siendo la disputa por las Islas Malvinas.

Durante el encuentro, Menem volvió a plantear la necesidad de avanzar hacia una negociación sobre la soberanía.

"Sería muy hipócrita si no saco el tema, y yo no soy un hipócrita. Es el momento de una reconciliación definitiva y de comenzar a trabajar a partir de la resolución 2065", sostuvo el mandatario argentino, según relataron los voceros oficiales.

Blair respondió reiterando la posición histórica del Reino Unido respecto del principio de autodeterminación de los habitantes de las islas, aunque destacó que ambas naciones podían mantener un diálogo cordial pese a las diferencias.

El comunicado conjunto reflejó esa convivencia entre posiciones contrapuestas: "Cada gobierno reafirma expresamente su conocida posición con relación a la soberanía sobre las Islas Malvinas... Ambos gobiernos también reafirman su apoyo a las Naciones Unidas y el compromiso de resolver sus diferencias exclusivamente a través de medios pacíficos”.

Para la Cancillería argentina de entonces, la inclusión de esa referencia a la ONU constituyó "un paso adelante", mientras que algunos diplomáticos la definieron como una "ambigüedad constructiva".

Gestos de reconciliación durante la visita

La gira estuvo marcada por distintos gestos simbólicos. Menem rindió homenaje a los soldados británicos caídos durante la guerra mediante una ofrenda floral en la Catedral de San Pablo, visitó el Palacio de Buckingham junto a su hija Zulemita -quien ejercía como primera dama- y entregó a la reina Isabel II un poncho de vicuña como obsequio institucional.

También mantuvo reuniones con empresarios del sector financiero británico para promover inversiones en la Argentina y reafirmar el rumbo económico de su gobierno.

La gira generó una intensa discusión dentro de la Argentina. La oposición, integrada principalmente por la Alianza (UCR-Frepaso), cuestionó que Menem aceptara una agenda sin una negociación formal sobre la soberanía de las Islas Malvinas.

También recibió críticas la carta publicada en The Sun, ya que algunos sectores interpretaron que implicaba un pedido de disculpas unilateral por la guerra.

Desde el oficialismo defendieron la visita como un éxito diplomático y sostuvieron que permitió reconstruir el vínculo bilateral tras 16 años de fuerte distanciamiento.

Entre los argumentos señalaban que el nuevo clima político facilitaría posteriormente acuerdos como la autorización para que ciudadanos argentinos viajaran nuevamente a las Islas Malvinas utilizando pasaporte argentino.

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