Donald Trump retiró este martes 14 de julio el peaje del 20% que había anunciado para las cargas comerciales que atravesaran el estrecho de Ormuz. La propuesta permaneció vigente apenas un día y fue reemplazada por compromisos de comercio e inversión negociados con países del Golfo. Estados Unidos no llegó a establecer una autoridad recaudadora, emitir un instrumento jurídico ni cobrar dinero a ninguna embarcación. El cambio obliga a separar el anuncio político del 13 de julio de una medida efectiva, porque el porcentaje nunca pasó de la etapa de propuesta.
La eliminación del cobro no supone el final de la tensión marítima alrededor de Ormuz. Washington mantiene el bloqueo dirigido contra los puertos, embarcaciones y operaciones comerciales vinculadas con Irán, mientras permite el tránsito de buques relacionados con otros países. El centro de la disputa dejó de ser un peaje general y volvió a concentrarse en la seguridad de la navegación, el alcance del despliegue estadounidense y la respuesta iraní. Esa incertidumbre continúa condicionando las decisiones de navieras, aseguradoras y operadores energéticos internacionales.
El peaje del 20% careció desde su anuncio de un mecanismo concreto de aplicación. No quedó determinado si el porcentaje debía calcularse sobre el cargamento, el valor del buque o el costo del transporte, ni qué organismo recibiría los fondos. Por esa razón, cualquier estimación sobre una supuesta recaudación estadounidense debe considerarse hipotética y no un ingreso real. La decisión de sustituir el cobro por acuerdos económicos con los países del Golfo cerró, al menos por ahora, la posibilidad de convertir esa propuesta en una tasa marítima.
El proyecto también enfrentaba obstáculos derivados del régimen internacional de navegación. Ormuz es un estrecho natural utilizado para el tránsito entre el golfo Pérsico y el océano abierto, una condición diferente de la que poseen canales artificiales como Panamá o Suez. Las normas marítimas permiten cobrar por servicios específicos prestados a una embarcación, pero cuestionan una tasa impuesta únicamente por atravesar aguas de navegación internacional. La ausencia de una base jurídica definida aumentaba el riesgo de impugnaciones y conflictos diplomáticos con los países usuarios del corredor.

Los mercados reaccionaron con fuerza antes de que Trump abandonara el peaje. El Brent cerró el lunes con un avance cercano al 9,6%, hasta aproximadamente 83,30 dólares por barril, mientras el crudo estadounidense aumentó alrededor del 9,4%. Durante la jornada siguiente el Brent llegó a superar los 87 dólares antes de moderarse tras conocerse la marcha atrás. El movimiento mostró que la principal presión no provenía de una recaudación inexistente, sino del temor a nuevas interrupciones en un corredor que concentra cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

Argentina recibe el impacto de Ormuz principalmente mediante el precio internacional de la energía y los costos logísticos. Una navegación más peligrosa puede elevar las primas de riesgo, los seguros y los fletes utilizados como referencia por el comercio marítimo, aunque las exportaciones argentinas no dependan directamente de atravesar el estrecho. El dato relevante para el país no es cuánto cobraría Estados Unidos, porque el peaje fue descartado, sino cuánto tiempo permanecen elevados el petróleo y los costos del transporte. La evolución dependerá del bloqueo contra Irán y de las garantías ofrecidas para normalizar la circulación comercial.