15/07/2026 - Edición Nº1254

Internacionales

Emergencia climática

Ola de calor en Europa: cómo proteger a los mayores y reducir riesgos

15/07/2026 | El aumento coincidió con el pico térmico de fines de junio y afectó sobre todo a mayores de 65 años. Italia elevó sus alertas.



Europa registró 10.650 muertes en exceso entre el 22 y el 28 de junio de 2026, durante la semana más intensa de la reciente ola de calor. La cifra reúne datos de mortalidad de 27 países y representa la diferencia entre los fallecimientos observados y los esperados para esa época del año. Más de 9.000 casos correspondieron a personas de 65 años o más, lo que concentró la mayor parte del aumento en el grupo con mayor vulnerabilidad física frente a las temperaturas extremas. Los registros todavía son provisionales y pueden cambiar con la incorporación de nuevos datos nacionales.

El balance no significa que las 10.650 personas hayan muerto directamente por un golpe de calor. La estadística incluye fallecimientos por todas las causas y permite detectar un incremento anormal coincidente con el episodio térmico, pero no determina individualmente qué provocó cada muerte. La coincidencia temporal, la magnitud del aumento y su concentración entre los adultos mayores ofrecen una señal epidemiológica fuerte, aunque todavía no constituyen una atribución definitiva de todos los casos. Los análisis posteriores deberán distinguir el peso del calor de otros factores sanitarios presentes durante esa semana.

 


Italia enfrenta un nuevo episodio de calor, con alertas sanitarias en varias ciudades del centro y el norte del país.

La población vulnerable

Las personas mayores enfrentan un riesgo superior porque el organismo pierde capacidad para regular su temperatura con el paso de los años. El calor obliga al corazón y al sistema circulatorio a trabajar con mayor intensidad, favorece la deshidratación y puede agravar enfermedades cardíacas, renales y respiratorias que ya estaban presentes. Las noches demasiado cálidas aumentan el peligro porque impiden que el cuerpo se recupere después de varias horas de exposición. El aislamiento social, las viviendas mal ventiladas y algunos tratamientos médicos también pueden elevar la vulnerabilidad durante episodios prolongados.

La intensidad de la ola estuvo asociada con una circulación atmosférica que transportó aire cálido hacia Europa y bloqueó el ingreso de masas más frescas. Ese patrón meteorológico puede producirse de manera natural, pero ahora se desarrolla sobre una temperatura global más elevada. Los estudios climáticos concluyeron que una circulación semejante genera actualmente temperaturas considerablemente mayores que las observadas bajo condiciones comparables durante el siglo XX. El calentamiento causado por las emisiones de combustibles fósiles aumenta así la frecuencia, la duración y el impacto sanitario de estos episodios.


Europa registró 10.650 muertes en exceso durante la semana más calurosa de junio.

Italia bajo alerta

Italia se convirtió este martes 14 de julio en el principal foco del nuevo avance del calor sobre el sur europeo. Florencia y Perugia permanecen bajo alerta roja sanitaria, el nivel que identifica condiciones peligrosas para toda la población y no únicamente para los grupos vulnerables. El miércoles 15 se sumarán Bolonia, Brescia, Frosinone, Roma y Turín, con lo que siete ciudades quedarán en el nivel máximo de advertencia. Las previsiones mantienen temperaturas cercanas o superiores a los 40 grados en sectores del centro, el sur y las islas italianas.


Más de 9.000 correspondieron a mayores de 65 años, el grupo más vulnerable.

El próximo dato relevante será la consolidación del balance europeo y la duración de las alertas italianas. EuroMOMO puede revisar la cifra de 10.650 muertes cuando reciba registros más completos, mientras las autoridades sanitarias actualizarán diariamente el nivel de riesgo en las principales ciudades. La experiencia de junio muestra que el impacto más grave del calor no siempre aparece en los certificados de defunción, sino en el aumento general de problemas cardiovasculares, respiratorios y renales. La prevención dependerá de alertas tempranas, espacios refrigerados y asistencia directa a quienes viven solos.