17/07/2026 - Edición Nº1256

Agro

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Javier Rodríguez: "La baja de retenciones fue más una bomba de humo que una solución"

17/07/2026 | El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense analizó el impacto de las políticas nacionales en el sector agroindustrial de la provincia



La agroindustria bonaerense no escapa a los avatares de la macroeconomía y en estos días vive un doble escenario. Por un lado y mientras la producción de granos a nivel nacional alcanzó niveles récord -impulsada por una mejora climática respecto de los años de sequía- distintos sectores de la cadena enfrentan una ecuación económica cada vez más ajustada por el aumento de costos, el tipo de cambio, la caída del consumo interno y las dificultades para acceder al financiamiento.

En ese contexto, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, realizó un diagnóstico sobre el presente del sector y cuestionó la orientación de la política económica del Gobierno nacional. En diálogo con NewsDigitales, el funcionario diferenció la realidad del sector primario en comparación a la industria de alimentos y sostuvo que el incremento de la producción agrícola respondió principalmente a un cambio en las condiciones climáticas y no a políticas de la Casa Rosada.

Además, analizó el impacto del aumento del precio de los combustibles, la suba de insumos como la urea, las tasas de interés, la apertura de importaciones y la evolución del tipo de cambio sobre las economías regionales, la maquinaria agrícola y las pequeñas y medianas empresas vinculadas al agro.

Rodríguez también se refirió a la situación de la industria láctea y alimenticia, donde advirtió sobre los efectos de la caída del consumo interno, y evaluó el alcance de la reducción de los derechos de exportación anunciada por el presidente Javier Milei. Para el ministro, los principales problemas que enfrenta hoy la agroindustria bonaerense están asociados a variables macroeconómicas que, según afirmó, condicionan tanto la producción como las inversiones y la actividad industrial.

-¿Qué impacto han tenido las políticas del presidente Javier Milei en lo que es el sector agroindustrial bonaerense?
-Para hacer un diagnóstico, una de las cuestiones es distinguir entre sector agropecuario y la industria de alimentos.  En el sector agropecuario, pero específicamente en la producción de granos y de carne, tiene fundamentalmente que ver con un aumento de los volúmenes de producción en función de una situación climática sustancialmente diferente. Veníamos de un 2023 con una de las peores sequías de los últimos 50 años esto se revirtió en 2024 pero fundamentalmente en 2025 tuvimos niveles de precipitaciones por encima de los promedios. Esto, más allá de generar inundaciones en el centro de la provincia de Buenos Aires, generó en términos de los grandes números un récord en materia de volúmenes de producción.

-¿En dónde se reflejó esta situación?
-En el caso del trigo, de un año a otro el volumen de producción aumentó un 50%, cuando la superficie aumentó un seis. Ahí hubo una cuestión climática muy fuerte que permitió en esos casos revertir los problemas de la ecuación económica. Lo que se ve este año es que en realidad la ecuación económica es complicada, considerando números normales o habituales de rendimientos, como está complicado el resto de los sectores económicos. 

-¿Qué variables son las más complicadas?
-Esto tiene que ver con un aumento fuerte del del combustible, en el transporte y una situación del tipo de cambio que no ayuda a los productos de exportación. También la suba de algunos insumos, como fue el caso de la urea, pero lo que más impacto tiene es el combustible, que aumentó por una cuestión de los precios internacionales. En Argentina no hubo ninguna iniciativa para tratar de paliar o mitigar esos efectos tan bruscos de una situación mundial que sin ninguna duda es una una excepcional.

El peso de los biocombustibles

-Una de las opciones que plantea la agroindustria en estos casos es elevar el porcentaje de cortes en biocombustibles
-Sí, pero eso está orientado siempre a una cuestión de mediano y largo plazo, no está orientado a una cuestión de cómo abordar esta situación ante esta coyuntura. Se plantearon oportunamente distintas posibilidades, como el caso del impuesto a los combustibles. Es proporcional y es lógico que sea así, pero con el aumento del precio internacional, el Gobierno proporcionalmente recaudó más. Pero no plantearon mantener montos de recaudación y tal vez buscar reducir proporciones o tener en cuenta algunas iniciativas que se manejaron, en términos de tener en consideración los costos locales más que el precio internacional, tan desajustado en relación al resto de la economía.

Javier Rodríguez: "En Argentina no hubo ninguna iniciativa para tratar de paliar o mitigar la suba de los combustibles"

-¿Cuál fue el impacto?
-Esto generó que muchos productos de pequeña y mediana escala, incluso de granos, estuvieran con una ecuación muy ajustada. Es decir, incluso con buenos rindes los números también han sido muy ajustados. Esto también generó que a partir de las perspectivas para ese año los indicadores marcan una reducción en la superficie de trigo, por ejemplo, porque tiene que ver con estas dificultades en la ecuación económica, que lo emparentan con el resto de los sectores en materia macroeconómica.

-¿Qué panorama ve en la industria?
-En este sector se ven los efectos negativos de esta política macroeconómica y a los problemas que señalaba de costos y tipo de cambio, se  suma la drástica caída de la demanda interna, tan importante para todo lo que es la producción de alimentos. La caída de consumo de alimentos impacta fuerte en el sector productivo industrial. Dentro de la industria alimenticia, los mayores volúmenes de producción han hecho que la molienda de cereales y oleaginosos creciera, pero que cuando hablamos de la producción láctea y de alimentos en general, hay una caída motivada por caídas en el consumo. Cuando hablamos de leche fresca, que es un indicador muy claro, hay una caída del 10% en consumo. Estas dificultades se van expresando tanto en empresas relativamente grandes como en estructuras medianas y pequeñas, que están muy complicadas o en algunos casos abandonando la producción.

-¿Cómo afrontan este escenario desde la provincia?
-En general hemos tenido una tendencia a tratar de sostener la actividad productiva mitigando los efectos negativos, pero también cabe señalar que esa situación es producto de la macroeconomía nacional. Ahí necesitás partidas del Gobierno nacional, una línea de ayuda que claramente no está. Tenemos la combinación de caída de consumo, un tipo de cambio que no favorece la exportación y el aumento de los insumos que son fundamentales. A eso, se le suma una apertura importadora muy fuerte y una tasa de interés elevada que es contraria al sector productivo. La verdad es que son cinco herramientas que representan una combinación realmente mortífera para los sectores productivos.

-¿Qué pasa con las fábricas de maquinaria agrícola?
-Estamos hablando que los volúmenes de producción de granos crecieron, pero la rentabilidad es complicada. Entonces, tampoco es que en este sentido hay un boom de compras de maquinaria. La tasa de interés es elevada, entonces de manera generalizada eso también complica. A eso, se le suma la importación de maquinaria, con lo cual el sector está viendo complicada su situación. A veces se piensa o se asume que el sector de maquinaria agrícola tiene una dinámica distinta porque la demanda proviene del sector agropecuario, pero la verdad es que termina teniendo una dinámica similar a estos otros sectores. A ellos también los afecta la macroeconomía en cuanto a tasas de interés y acceso a financiamiento. Lo suele aparecer es el caso de la empresa grande entrando en crisis y por supuesto que tiene un impacto grande, ya sea por el empleo en la localidad o por la situación que este que eso genera en términos de empleos Pero también hay una cantidad muy numerosa de empresas pymes, cada una con menos cantidad de puestos de trabajo, pero con un impacto muy significativo.

¿Considera que la baja de retenciones tuvo un impacto en la producción?

-En soja más que nada fue una promesa de que a partir del año que viene van a empezar a disminuir. Esto lo han dicho incluso distintos representantes del sector productivo, sin duda esta disminución es más una bomba de humo que un contenido real de acompañamiento a los productores. Por supuesto, ha tenido una utilización política por parte del gobierno nacional, pero cuando hablamos del los números en concreto está claro que este no tiene un impacto este real o significativo en la ecuación y que los las dificultades tienen que ver otras variables.