Un 14 de julio, pero de 2011, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró Tecnópolis, el predio de Villa Martelli que se convirtió en una de las megamuestras más visitadas de la historia de Argentina.
El acto se transmitió por cadena nacional. Al día siguiente, el 15 de julio, la muestra abrió sus puertas al público de forma gratuita, tras un final de último momento que casi hace que todo se cayera.
Quince años después, ese mismo predio está en el centro de una definición clave del gobierno de Javier Milei: la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) avanza con una concesión por 25 años para que un privado explote el lugar.
Tecnópolis es un predio de unas 50 hectáreas ubicado en Villa Martelli, partido bonaerense de Vicente López, sobre la Avenida General Paz. Ahí funcionó una megamuestra permanente de ciencia, tecnología, industria y arte, pensada para recorrer 200 años de historia argentina.

El lugar tiene un pasado que contrasta fuerte con su función posterior. Durante la última dictadura militar, en ese mismo predio funcionó el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, un centro clave del aparato represivo del Estado.
En 1998, antes de convertirse en Tecnópolis, el predio también fue usado por Daniel Passarella para concentrar a la Selección argentina de fútbol previo al Mundial de Francia.
La idea original era mucho más ambiciosa en los tiempos: Tecnópolis iba a ser el cierre de los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo, en 2010, y se iba a montar sobre la Avenida Figueroa Alcorta, en la Ciudad de Buenos Aires.

Pero el Gobierno porteño, conducido entonces por Mauricio Macri, no autorizó esa ubicación. "Lamentablemente, no nos autorizaron a hacerlo y respetuosos nos pusimos a pensar. No nos pusimos ni a rezongar, ni a quejarnos", dijo Cristina Kirchner en el discurso de inauguración, en referencia directa a esa negativa.
El proyecto se trasladó entonces a Villa Martelli, en la provincia de Buenos Aires, y pasó de ser una muestra de pocos días a un parque temático permanente.
La inauguración estuvo en duda hasta último momento. El 8 de julio de 2011, apenas seis días antes del acto, el Concejo Deliberante de Vicente López no logró aprobar la habilitación del predio.
El entonces intendente, Enrique "Japonés" García, solo consiguió 10 votos de los 24 necesarios para dar luz verde. La apertura al público, que iba a ser el 15 de julio, quedó en el aire.
Finalmente, la habilitación se destrabó y el acto de inauguración se realizó el 14 de julio, un día antes de la apertura definitiva al público, prevista para el 15 de julio.
Sobre el enfrentamiento con Macri, la Presidenta ironizó sin nombrarlo: "Me dicen que apareció en un diario que yo no leo porque miente mucho, que los concejales de su partido tampoco nos querían votar la habilitación". Y agregó, entre risas: "Yo no le creo, yo estoy segura que ese jefe político va a llamar a sus legisladores y les va a pedir que aprueben esto".
También definió el sentido político del proyecto: "Es un verdadero parque temático que la generación del Bicentenario le quiere dejar como legado a todos los argentinos al empezar el tercer siglo de nuestra historia".
Hacia el final, el tono cambió. Cristina Kirchner hizo una referencia velada a la muerte de su esposo, el expresidente Néstor Kirchner, ocurrida ocho meses antes, y al embarazo de su nuera, que la convertiría en abuela por primera vez. "Esto era lo que queríamos culminar el año pasado, ese año de tanta felicidad y, al mismo tiempo, de tanto dolor para quien les habla. Pero la vida es así, con dolores y con alegrías", dijo, visiblemente emocionada.
Cerró el acto con una frase que quedó asociada al proyecto: "A disfrutar del futuro, que ya ha llegado. Entrar al futuro es también entrar a la vida".
Además de la Presidenta, participaron el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el intendente de Vicente López, Enrique García, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.

También estuvieron varios ministros del gabinete nacional: Florencio Randazzo (Interior), Aníbal Fernández (jefe de Gabinete), Nilda Garré (Seguridad), Héctor Timerman (Relaciones Exteriores), Alicia Kirchner (Desarrollo Social) y Débora Giorgi (Industria), entre otros.
Entre los invitados también se destacaron la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el empresario Cristiano Rattazzi, de FIAT.
Tecnópolis se organizó en cinco sectores temáticos, llamados "continentes": Tierra, Agua, Aire, Fuego e Imaginación.
Entre las atracciones más destacadas estaban:
Quince años después de esa inauguración, el destino de Tecnópolis es completamente distinto. El gobierno de Javier Milei, a través de la AABE, abrió en diciembre de 2025 un concurso público para entregar la explotación comercial del predio a un privado.

La concesión sería por 300 meses, es decir 25 años, sobre una superficie de 509.760 metros cuadrados. El canon base se fijó en $611 millones mensuales, lo que representa más de $7.300 millones al año.
A diferencia de una venta, el Estado conservaría la propiedad de la tierra. Pero el uso, la explotación y buena parte de las decisiones sobre el predio pasarían a manos privadas por dos décadas y media.
El proceso de licitación estuvo atravesado por denuncias. Según reconstruyeron distintos medios, entre los interesados aparecieron nombres de peso del entretenimiento y los medios argentinos: el Grupo Werthein (dueño de DirecTV y Torneos y Competencias), el empresario Marcelo Fígoli (de Fenix Entertainment Group) y el diario La Nación, en sociedad con la empresa que controla el estadio Movistar Arena.
La licitación se demoró más de lo previsto. Estaba planeado que el ganador comenzara a operar el predio desde el 1° de julio de 2026, pero para esa fecha la AABE todavía no había completado ni siquiera la primera instancia del proceso: la apertura de sobres para evaluar la capacidad técnica y financiera de los oferentes.
El proceso quedó bajo sospecha luego de que trascendiera un vínculo entre uno de los oferentes y el entorno cercano a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Según se reconstruyó, la empresa Foggia Group, dedicada a la producción de eventos y propiedad de Mara Gorini —mano derecha de Karina Milei— y su pareja Marcelo Dionisio, quedó vinculada societariamente al consorcio que integran los Werthein.
A eso se sumó otro dato que generó ruido: Foggia había contratado los servicios de una consultora que pertenece a Bettina Angeletti, esposa del entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, de quien depende la AABE, el organismo a cargo de la licitación. Ese entrecruzamiento de vínculos generó dos denuncias penales y un pedido de informes en el Congreso.
TM