El pequeño brote de ébola detectado en zonas controladas por el AFC/M23 se convirtió en una oportunidad política para el movimiento rebelde. Además de intentar frenar los contagios, el grupo utilizó el operativo para presentarse como una autoridad capaz de administrar ciudades, hospitales y servicios públicos sin depender del Gobierno de la República Democrática del Congo.
La emergencia fue declarada el 15 de mayo. En los territorios ocupados se registraron cuatro casos: uno en Goma y tres cerca de Bukavu, las principales ciudades del este congoleño. A fines de junio, el M23 anunció que no había nuevas infecciones después de 21 días de vigilancia.
Sus equipos afirmaron haber seguido a unas 400 personas que estuvieron en contacto con enfermos y haber procesado más de 200 muestras. Aunque la cantidad de pacientes fue reducida, el operativo permitió al grupo mostrar una organización que va mucho más allá de sus fuerzas militares.

El M23 difundió videos de funcionarios inspeccionando laboratorios, recorriendo centros médicos y reuniéndose con trabajadores sanitarios. Las imágenes buscaban reforzar la idea de que el movimiento no solo ocupa territorios, sino que también puede gobernarlos.
En las regiones bajo su dominio funcionan autoridades sanitarias separadas de las estructuras de Kinshasa. Estas oficinas coordinan hospitales, vigilancia epidemiológica, análisis de muestras y seguimiento de posibles contagios.
La cooperación con el Gobierno central quedó limitada al intercambio de información y algunos estudios de laboratorio. En la práctica, dos administraciones distintas enfrentan la misma epidemia dentro de un país dividido por la guerra.

Para contener la enfermedad, los rebeldes suspendieron algunas conexiones con zonas gubernamentales, establecieron controles sobre viajeros y ordenaron cuarentenas para personas consideradas de riesgo.
Sin ayuda directa de Kinshasa, el M23 recurrió a Ruanda. El país vecino envió especialistas en vigilancia, laboratorios, logística y entierros seguros, además de medicamentos y equipos de protección.
Sin embargo, la respuesta continúa condicionada por la falta de vehículos, combustible e insumos. El aeropuerto de Goma permanece cerrado desde que la ciudad fue capturada y las restricciones bancarias dificultan el traslado de fondos y suministros.
La situación es mucho más grave fuera de la zona rebelde. El brote nacional superó los 1.900 contagios y las 700 muertes, mientras se confirmaron infecciones en nuevas provincias. El M23 nació tras un acuerdo firmado el 23 de marzo de 2009, fecha de la que tomó su nombre. Ocupó Goma en 2012, fue derrotado al año siguiente y reapareció en 2021. Su ofensiva de 2025 le permitió tomar Goma y Bukavu e instalar estructuras políticas propias.
El ébola fue identificado por primera vez en 1976 en el entonces Zaire. Desde entonces, Congo enfrentó numerosos brotes. La experiencia actual demuestra que una respuesta sanitaria fragmentada puede volverse peligrosa si el virus alcanza las zonas de combate o aumenta rápidamente la cantidad de casos.