15/07/2026 - Edición Nº1254

Internacionales

Quiebre democrático

Turquía recuerda el golpe fallido que consolidó el poder político de Erdoğan

15/07/2026 | La asonada militar provocó 253 muertes, impulsó purgas masivas y aceleró un sistema presidencialista con menos contrapesos.



Turquía conmemora este miércoles los diez años del intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016, una rebelión protagonizada por una facción de las Fuerzas Armadas que fue derrotada en pocas horas, pero cambió profundamente el rumbo político del país.

La jornada incluirá ceremonias, discursos, homenajes y actos en memoria de las víctimas. El presidente Recep Tayyip Erdoğan encabezará las actividades oficiales, que presentarán aquella noche como una defensa popular de la democracia.


El Parlamento turco quedó parcialmente destruido tras los bombardeos ejecutados por los militares sublevados en Ankara.

Tanques, aviones y ataques en las principales ciudades

La rebelión comenzó cuando soldados y vehículos blindados ocuparon puntos estratégicos de Ankara y Estambul. Los militares bloquearon los puentes sobre el Bósforo, cerraron aeropuertos y tomaron las instalaciones de la televisión estatal.

Aviones de combate sobrevolaron las ciudades, mientras el Parlamento y edificios policiales fueron bombardeados. Los golpistas difundieron un comunicado en el que aseguraban haber tomado el poder para restaurar el orden constitucional.

Erdoğan se encontraba en la ciudad costera de Marmaris. Desde allí apareció mediante una videollamada transmitida por televisión y convocó a la población a salir a las calles para enfrentar a los militares sublevados.

Miles de personas respondieron al llamado y ocuparon plazas, aeropuertos y accesos estratégicos. Civiles se colocaron frente a los tanques, mientras unidades militares leales y fuerzas policiales recuperaban los edificios públicos.

La rebelión quedó sofocada durante la madrugada del 16 de julio. El saldo oficial fue de 253 muertos y más de 2.000 heridos, además de decenas de fallecidos entre los militares involucrados.

Una larga historia de golpes militares

Turquía ya había atravesado intervenciones de las Fuerzas Armadas en 1960, 1971 y 1980. En 1997, los militares también presionaron para provocar la caída de un gobierno islamista sin tomar directamente el poder.


Miles de personas ocuparon las calles y rodearon los vehículos blindados después del llamado de Recep Tayyip Erdoğan a resistir la rebelión.

Durante décadas, el Ejército se presentó como guardián del sistema secular creado por Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la república moderna. Sin embargo, el levantamiento de 2016 no contó con el respaldo completo del alto mando.

La purga que transformó al Estado

El gobierno responsabilizó por la conspiración al movimiento dirigido por Fethullah Gülen, un clérigo radicado en Estados Unidos que había sido aliado de Erdoğan. Gülen negó haber organizado el golpe hasta su muerte en 2024. Seis días después, el Ejecutivo declaró un estado de emergencia que permaneció vigente durante dos años. Las autoridades comenzaron una amplia operación contra supuestos integrantes de la red gülenista.

Más de 125.000 empleados públicos y miembros de las Fuerzas Armadas fueron expulsados. Miles de jueces, docentes, periodistas, policías y académicos perdieron sus cargos, mientras escuelas, universidades, asociaciones y medios de comunicación fueron clausurados.

El oficialismo sostuvo que las medidas eran necesarias para eliminar una organización infiltrada en las instituciones. La oposición denunció que la persecución también alcanzó a dirigentes kurdos, periodistas y críticos sin participación comprobada en la conspiración.


Soldados involucrados en la asonada se rindieron junto a los tanques que habían bloqueado uno de los principales accesos de Estambul.

El fortalecimiento de Erdoğan

En 2017, un referéndum aprobó el reemplazo del sistema parlamentario por uno presidencialista. La reforma eliminó el cargo de primer ministro y otorgó al presidente mayores facultades para dirigir el Ejecutivo, nombrar funcionarios y emitir decretos. El 15 de julio fue declarado Día de la Democracia y la Unidad Nacional, mientras el antiguo puente del Bósforo fue rebautizado en homenaje a los fallecidos.

Diez años después, el golpe fracasó militarmente, pero sus consecuencias consolidaron el liderazgo de Erdoğan y debilitaron los contrapesos institucionales de Turquía.